Desgraciadamente, aquí en España las televisiones nos tienen acostumbrados a ficciones adolescentes de leve creatividad como Física o química, SMS o Nada es para siempre, de la cual guardo un grato recuerdo porque se rodaba en mi colegio. Y he tardado en encontrar una forma sutil de decirlo, porque es que hay algunas que no hay ni por dónde cogerlas.
Ya que estoy de recuerdos, me viene a la cabeza el momento en el que decidí ver el primer capítulo de Skins. Al azar totalmente, ya que había leído por ahí algo de la serie, pero ni sabía el argumento, ni el estilo, ni prácticamente nada. Seguramente si lo hubiese sabido no la hubiera empezado a ver, pero aquí me tenéis, recomendándoos encarecidamente que le deis tan solo una oportunidad.

El gran éxito que han tenido en audiencia se ha visto recompensado en producción. Cuenta ya con seis temporadas, tampoco excesivamente largas como todo buen producto británico que se precie. Y aquí viene mi advertencia: después de haber visto cinco de ellas, no perdáis el tiempo, debéis ver las dos primeras temporadas y nada más. ¿Por qué? Si está tan bien la serie lo suyo sería tragarse tanto capítulo como se haya hecho, pero ni mucho menos. Los creadores de Skins han decidido dividir las tramas argumentales en bloques de dos temporadas en las cuales los personajes cambian casi totalmente. A partir de la tercera temporada el hilo pierde en originalidad, los personajes caen en la cotidianeidad y sobre todo desaparece el encanto característico que rodeaba a esta novedad televisiva adolescente. Por ello, en esta Parte I de Skins nos vamos a centrar en las dos primeras temporadas, las buenas.

La trama

La pubertad, el destape sexual, los primeros placeres de la drogadicción, traumas infantiles o los amores y desamores que caracterizan a esa franja de edad tienen cabida en Skins. Visto así parece que tenemos aborrecido el formato, pero nada más lejos de la realidad. Los guionistas lograron darle un giro al formato implantando el modelo Lost de que cada capítulo fuese realizado desde el punto de vista de un único personaje. De esta manera podemos ver adolescentes atormentados por un divorcio anticipado de sus padres, otros que se encuentran totalmente inadaptados al proceder de otra cultura o la inocencia de una relación amor-odio entre hermanos.

En Skins se entremezclan multitud de tramas secundarias cuyo hilo conductor son los últimos años en el colegio de un grupo de amigos. Tal vez exageran algunas ideas llevándolas al extremo, pero el triunfo de la serie recae en que todos aquellos que se encuentren entre los 15 y los 25 se verán identificados en numerosas secuencias, todo ello mostrado sin tapujos y tan real como la vida misma.

El estilo marca de la casa

La calidad visual no tiene comparación. Se nota que le dedicaron mucho tiempo (y dinero) a preparar este apartado, porque el nivel de imágenes es de los más altos que os podréis encontrar, también muy típico de las islas como se puede ver en otras ficciones como Misfits, por ejemplo. Además, una serie de cortinillas con melodías acampanadas que se te quedará grabada en la cabeza sirven para delimitar los actos como si de una obra teatral se tratase. La intro muestra el habitual bombardeo de imágenes de los protagonistas pero sin caer en la monotonía de estos créditos.

Y la música… Uno de los puntos fuertes de la serie. Queda claro que en Gran Bretaña están un paso por delante de nosotros en ese aspecto y la calidad final es manifiesta. Siempre utilizada en perfecta concordancia con lo que se está narrando (para todos aquellos que dominen el lenguaje sajón), aporta un toque de levedad y cercanía que ayudan a amenizar el avance de la historia. Los mejores momentos de la serie irán acompañados siempre de la música.

Un trampolín para los jóvenes

Supongo que a estas alturas de la historia todos habréis visto Slumdog Millionaire, ¿no? Y si no hay esa suerte, también me sirve Airbender de M. Night Shyamalan. En ambos casos el protagonista es Dev Patel, quien en Skins interpreta a Anwar, un pobre joven al que le tiran más dos ***** que dos carretas. Y de ahí a chupar cámara en la ceremonia de entrega de los Oscar.

Muchos de los demás jóvenes del reparto han seguido dejándose caer por otras producciones, aunque no tanto como Dev Patel, por supuesto. El joven Joseph Dempsie, que interpreta a Chris, también tiene un papel en la archiconocida Game of thrones, en la que hace de aprendiz de herrero. Otros como Tony, el teórico protagonista, también han salido en otras cintas como Un hombre soltero junto a Colin Firth y a Julianne Moore. De todas formas, como suele pasar en estos casos, dentro de diez años no se habrá vuelto a saber nada más de la mitad del casting de Skins. De momento no hay queja.

 

Y podríamos extendernos muchos más apartados, pero creo que es mejor  dejar para la segunda entrega de este análisis de Skins a sus carismáticos y definidos personajes. Hasta que la publiquemos por aquí, a ver si os animáis a darle una oportunidad, para adelantar los deberes quienes los tengan pendientes. Pero para los despistados, cuidado, no la confundáis con el remake americano que han hecho, ese que emitieron por la MTV y que era más parecido a FoQ que al Skins verdadero. Ya nos contaréis qué tal fue la recomendación. Mientras tanto, os dejamos también por aquí los títulos de crédito para que os vayáis haciendo una idea de por dónde van los tiros: