Introducción: Advertidos de los spoilers, los que vayáis al día con Mad Men sabréis de sobra que esta señorita ya no lleva como segundo nombre Draper, sino que ahora es Elizabeth Francis, Betty para los amigos. Y amigos o no, es curioso que en el guion original de Mad Men, Matthew Weiner – el showrunner en cuestión – solamente hubiese escrito que Don estaba casado, pero no entraba dentro de sus planes mostrar su faceta doméstica. ¿Qué sucedió entonces? Durante el casting inicial, January Jones y Elisabetth Moss se presentaron para el papel de Peggy, siendo esta última la que se acabaría llevando el gato al agua. Pero claro, Weiner cuando vio a la damisela rubia supo de inmediato que tenía que figurar en el reparto y decidió dotar de trascendencia a la esposa de míster Draper.

Historia – Betty estaba haciendo sus pinitos como modelo en Italia cuando por casualidades del destino, le encargaron hacer una audición para una campaña en la que estaba al mando el señor Don. Flechazo inmediato y el resto ya lo conocemos. Adiós oficioso a la moda y hola oficial a las labores del hogar, más aún cuando nacen sus dos hijos. Como desgraciadamente acontece en numerosas ocasiones, la convivencia es idílica hasta que un buen día deja de serlo y se va todo a pasear. Adiós Don Draper, hola Henry Francis, un mandamás a la vieja usanza con el que ya había coqueteado durante su casamiento.

Virtudes – Trendsetter en toda regla. Betty Draper revolucionó el panorama televisivo con su acertadísimo e impecable vestuario, que propició una sucesión de imitaciones baratas. Claro está, Betty solo hay una por mucho que ahora parezca el muñeco de Michelín. Ejemplo de madre modelo, la familia es lo primero y si hay que sacrificar todo, se sacrifica.

Defectos – Caprichosa a ratos, divina a tiempo completo. Su halo de perfección porcelanística puede resultar en determinados momentos una fachada demasiado rígida para el papel que interpreta. Nadie puede ser tan perfecto, pero ella lo pretende, por no decir que lo consigue. Sus brotes de mal humor los paga con el primero que tenga cerca, normalmente con la pobre Sally – su hija mayor – que no salió a la madre precisamente…

Actriz – January Jones. Nacida en 1978, la gloria definitiva no le llegó hasta que Matthew Weiner le dio la alternativa en la ficción de AMC. Hasta ese momento, sus papeles habían sido secundarios en producciones como Love Actually, la última entrega de Dirty Dancing o incluso en la tercera parte de American Pie, en donde interpretaba a la pijeras que se quiere ligar Stifler a toda costa. Desde que aterrizó en Mad Men, le han llovido nominaciones a los Globos de Oro, a los Emmy, se ha convertido en Emma Frost en X-Men, vamos, que le tocó el gordo.

Mejores momentos – Complicado quedarse con alguno. Está el momentazo de la blondie disparándole a las palomas del vecino en la primera temporada, la fragilidad contenida de la última escena de la cuarta temporada tras la ruptura o incluso el boom mórbido que padece en la última por culpa de la depresión. Como es imposible quedarnos con alguno, hemos elegido un vídeo en el que se reflejan todas sus características principales: madraza, fumadora compulsiva, impecable elegancia, su relación con Don y alguna que otra dudosa amistad:

 

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¿Qué os ha parecido nuestra primera entrega de ‘Desmontando a…’? Está complicado lidiar con semejante personaje, pero hemos resumido lo mejor que pudimos sus rasgos principales… ¿Satisfechos? ¿No satisfechos? ¿A quién os gustaría que analizásemos en nuestra siguiente entrega?