Escocia, esa porción de terreno unificadamente separado del Sacro Imperio Británico, cuenta entre sus fronteras con la segunda ciudad —solo superada por Londres— con mayor renta per cápita de la isla: Glasgow. Aparte de presumir de kilts y de huggies, los escoceses representan mejor que nadie la división clasista y/o religiosa que viven los subordinados de Isabel II desde hace varios siglos. Si habéis tenido la fortuna de pisar sus calles, os habrá invadido también el aroma de la impresionante desigualdad social que se respira en el ambiente. Y ahí es donde Ken Loach entra en juego. El maestro del socialismo callejero británico, a sus 76 años, nos acaba de regalar La parte de los ángeles, una genial contraposición de clases reflejado en, cómo no, el whisky.

El realizador de la reciente Buscando a Eric (2009) nos presenta esta vez una comedia protagonizada por Robbie (Paul Brannigan), un joven con la mente destartalada que se ve obligado a dejar atrás su conflictiva vida debido al nacimiento de su primer hijo. Con varias condenas a su espalda, se libra de la cárcel a base de trabajos comunitarios, en donde coincide con otros tres despojos sociales como Albert (Gary Maitland), Mo (Jasmine Riggins) y Rhino (William Ruane). Todos ellos están guiados por un bonachón supervisor (John Henshaw) que les descubrirá el novedoso placer de las catas de whisky gracias a una excursión a la destileria. Si no fuese por su toque informal, esa sobredosis de alcohol en pantalla incitaría al insomnio del espectador, pero el ritmo  se mantiene bastante bien en todo momento.

A pesar de haberse licenciado en Oxford, Loach siempre se ha movido mejor que nadie entre los bajos fondos. ¿Quién bebe más whisky: un vagabundo sumido por la bebida o un ricachón que no sabe en qué gastar sus dineros? Pues posiblemente el porcentaje esté equilibrado, pero esa es la metáfora que utiliza el director para transmitir su mensaje realista. Siempre con un trasfondo cómico que te arrebatará varias carcajadas en sus 106 minutos de metraje, el film consigue nuevamente que odies un poco más a la despilfarradora burguesía al atraparte, quieras o no, con la superficialidad de unos actores tan convincentes como carentes de experiencia delante de las cámaras. De hecho, la segunda película que está rodando el protagonista será codo a codo con doña Scarlett Johansson… pero eso es otro cantar.

La resaca que te deja en el cuerpo la etílica propuesta de Loach es sorprendentemente dulce. Tanto es así que hasta dejarás pasar por alto unas lagunas de guion causadas por la borrachera de esperanza que desprende su historia. Galardonada con el Premio especial del jurado en la última edición del Festival de Cannes, La parte de los ángeles es una producción independiente, inteligente y obligada. Una de las pequeñas grandes citas con la pantalla que ha tenido el espectador en lo que va de año. Y estamos en noviembre. Además, ¿a quién no le alegra el día escuchar el ‘500 Hundred Miles‘ de todos unos héroes locales como The Proclaimers?

Aquí va el tráiler de lo último del maestro Ken Loach. Puro costumbrismo británico de clase media:

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Mañana llega a todas las carteleras de nuestro país… ¿Hay ganas de verla o ya no confiáis en Ken Loach? 

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