Sin duda alguna estamos ante la serie de moda. Guste o no, su primera temporada entró por la puerta grande en la parrilla televisiva y, desde entonces, no ha dejado de cosechar premio tras premio, incluido su reciente y sonado triplete en los Globos de Oro donde ganó Mejor Serie Dramática, Mejor Actor y Mejor Actriz, por no mencionar que desbancó en los Emmy a una producción tan impecable como imbatida hasta entonces como era Mad Men.

¿Vosotros creéis que merece tanto reconocimiento Homeland? Para tratar de resolver la duda, nuestros redactores Bea Muñoz y Bruno dan dos puntos de vista diferentes… Si la sigues fielmente, súmate a nuestro particular debate y cuéntanos tu opinión:

Bruno – “¿A qué viene tanto revuelo?”

Homeland es la serie del momento, y como tal es sumamente difícil criticarla. Sin embargo cuando empecé a verla, mi primera impresión fue algo así como “en serio, ¿a qué viene tanto revuelo?” Es una producción lenta, de esas que van de menos a más, en las que parece que pasa muy poco y que la relación entre los personajes tiene todo el peso de la trama, y es aquí donde quizás veo el principal “pero” de Homeland.

Entiendo que todas las series hablan, en realidad, de personajes y las relaciones entre ellos y es este equilibrio lo que hace que la serie avance, que sea lo suficientemente rica como para tener una coherencia y un trasfondo con una acción que te atrape, y que, en definitiva, trascienda el puro espectáculo y se convierta en algo más.

En Homeland no pasa eso. O pasa demasiado. No es una serie de espionaje, contraespionaje y terrorismo. Ni siquiera disimula serlo. Trata sobre ser padre, sobre el matrimonio, sobre la fidelidad, sobre la ausencia, el patriotismo y el deber; parece que ni siquiera intente ser otra cosa, y eso, para mí, la ha acabado convirtiendo en algo aburrido.

Las actuaciones son soberbias, especialmente en los dos actores protagonistas, y es de lo poco que la salva de ser una serie del montón, o incluso de que la evolución de los personajes no fuese creíble, ya que a nivel guion hay giros que son increíbles, y solo la interpretación las rescata y da credibilidad. Por último, desde el primer capítulo tiene ese aire a “God Bless America” y producción patriótica rancia -oculta tras un leve amago de crítica, lo que resulta casi peor)-que personalmente me ha echado un poco para atrás.

Bea Muñoz – “Una serie tan adictiva como fascinante”

Empezaré diciendo, para contestar a mi compañero, que Homeland me parece de todo menos aburrida. Sí, se le puede echar en cara algunos giros de guion algo forzados. Sí, en parte hay un aire ‘God bless America’ que, sinceramente, me parece bastante difícil de evitar teniendo en cuenta algunos de los temas que trata y a los que Bruno hace mención en su texto, como el patriotismo o el deber, pero… ¿aburrida? ¡Todo lo contrario! Precisamente, el que haya tantos puntos de giro o la gran evolución de los personajes es lo que hace de ella una serie tan adictiva como fascinante. Y es que, ¿quién no se ha quedado con la boca abierta más de una vez viendo el final de algún capítulo de Homeland?

El arranque de esta producción de Showtime fue un bombazo, eso nadie lo duda. Desde el principio se convirtió en uno de los dramas con más audiencia de la cadena, y como serie revelación que era tenía por delante un gran reto: mantener el nivel de calidad alcanzado en la primera temporada. Homeland consiguió lo imposible: que la historia de Carrie y Brody creciera no solo en intensidad, sino en interés de cara al espectador. Logró lo que consiguen las buenas series, que durante 50 minutos te metas en la piel de los personajes y sientas sus contradicciones, sus miedos y sus pasiones. Que ames como Carrie, odies en silencio como Brody o sospeches como Saul.

¿Lenta? Para nada. Pasan tantas cosas, tanto exterior como interiormente, hay tantas miradas furtivas, tantos deseos que sentimos como nuestros, tanta historia en el trasfondo, que me resulta imposible calificarla así. Y por otro lado, no dejo de ver escenas arriesgadas para los personajes, o al menos, por mi parte, he tenido el “Ay, que le van a pillar” en la boca más de una vez. En definitiva, creo que es una serie que ha sabido repartir muy bien esos dos lados de los que hablaba Bruno, el del espionaje y el más puramente sentimental; ahí está la grandeza de Homeland y el motivo por el que la audiencia le ha seguido siendo fiel capítulo tras capítulo. Y lo que le queda.

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– ¿A cuál de los dos redactores le darías la razón? ¿Te parece justa merecedora de todos los premios? ¡Únete a nuestro debate!