el vuelo cartelDenzel Washington, protagonista y nominado al Oscar por El vuelo -AKA The Flight-, lleva el peso de esta película prácticamente por completo. Quien espere una película de acción o de juicios, va a llevarse una decepción. Hace poco, en una entrevista que dedicó el actor afroamericano, este declaró que consideraba que la cinta había sido poco reconocida con solo dos candidaturas, Actor y Guion original. En mi opinión, bastantes nominaciones le han dado, y Washington hace gala de su orgullo de protagonista con esas palabras.

El personaje principal es el comandante Wallace ‘Whip’ Whitaker, quien logra salvar a casi 100 personas de un vuelo destinado a la catástrofe. Ante la magnitud del suceso, se inicia la investigación. No habría ningún problema si el tal Whitaker no hubiera estado bebiendo los tres días anteriores al trayecto e incluso durante el mismo. Washington encarna con maestría, como solo él sabe, a un hombre con serios problemas existenciales y de alcoholismo. Sería serio candidato a ganar si no estuvieran Daniel Day-Lewis o Joaquin Phoenix, e igualmente habría que resaltar las actuaciones solventes de Kelly Reilly, alma gemela de Whip por la adicción que sufre, y de un John Goodman en su faceta más cómica y surrealista, en el papel del vecino camello del comandante.

Las imágenes del vuelo son las únicas con adrenalina y realizadas con maestría digital. El guion está justamente mencionado en los Oscar, pues la narrativa transmite con efectividad sentimientos que van desde la depresión hasta el afán por superarse y la lealtad a uno mismo. A pesar de sus errores personales, terminas sintiendo empatía hacia el personaje de Whip.

Más alcohol que aviones

EL-VUELO

El director, Robert Zemeckis -artífice de la trilogía Regreso al futuro, Forrest Gump (1994) o Contact (1997)-, quizá se excede al buscar el morbo y la miseria en algunas partes de la película. El accidente es un pretexto para narrar la historia de Whitaker y, aunque es un buen drama sobre la adicción a las drogas y el alcoholismo, hay formas más sutiles, y no por ello peores, de tratar ciertos temas. Algunas situaciones, especialmente cuando aparece Goodman, se vuelven frívolas, artificiales y difíciles de creer, y a partir de una de esas escenas se acelera el final de la cinta, que para algunas personas puede resultar forzado, como si Zemeckis no supiera bien cómo acabar la película. El vuelo merece la pena, teniendo claro el punto de vista, el del drama del alcohol.

Posiblemente, el reconocimiento que pedía el bueno de Denzel hubiera sido fácil de conseguir si se hubieran centrado más en los efectos especiales y aspectos técnicos, ya que no es fácil para una película con menor presupuesto que algunas de sus rivales en los Oscar. Ya hemos dicho que Denzel tiene pocas opciones para el que sería su tercer galardón —tras Tiempos de gloria (1989) y Training Day (2001)—, pero el guion va por el mismo camino compitiendo contra el Django desencadenado de Tarantino.

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 La ambición de los actores les lleva a veces a no medir bien sus palabras, aunque toda opinión es respetable y subjetiva. ¿Estáis de acuerdo con Washington en que esta cinta merecía más premios? ¿Le daríais el Oscar a Mejor Actor? ¿Quién pensáis que es culpable, la aerolínea o el piloto?

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