jungla1Seamos sinceros, cuando vas a ver películas como La Jungla de Cristal 5: Un buen día para morir sabes a lo que vas, a ver una cinta que bien se podría llamar Cosas que explotan 2: El regreso, a atiborrarte de palomitas y disfrutar con alguna escena de acción bien hecha siempre que no insulten a nuestra inteligencia, o al menos no demasiado. Sin embargo, la nueva entrega de las aventuras de John McLane no lo consigue.

Antes de nada, y para ubicarnos en mis preferencias de la Saga: La Jungla de cristal (1988) y La Jungla de cristal III: La venganza (1995) me encantaban de chaval y son mis favoritas. La Jungla de cristal 2: Alerta roja (1990) no me gustó demasiado, y La Jungla 4.0 (2007) me pareció insultante. Esta nueva entrega quizás esté a un nivel muy similar a la 4, es decir, otra decepción como un piano.

Empezamos: John McLane descubre que su hijo está detenido en Rusia, así que va a ayudarlo solo para verse metidos, padre e hijo, en una enorme conspiración entre el gobierno ruso, un empresario del país bolchevique y la CIA, en un argumento lleno de giros de guion que son precedibles o absurdos; en algunos casos ambas cosas.

Así, con un guion que cuando no es previsible es tonto, cuesta aportar nuestra complicidad y creerse todas las pequeñas coincidencias, golpes de suerte y milagros que acompañan a los protagonistas. Los viajes de 1000 kilómetros en coche en una tarde, los dispositivos en spray que eliminan la radiación acumulada durante décadas, el conseguir acceso a todos sitios a bases de sobornos o robar coches que casualmente están repletos de armas, nos deja una constante sensación de “tíos, ni siquiera os habéis molestado“.

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Pero tampoco es todo es malo, porque una de las escenas iniciales es una magnífica persecución por las calles de Moscú por parte de una tanqueta que resulta totalmente impresionante, y el equipo militar y los vehículos están bien elegidos para adaptarse a material ruso y soviético, y Jay Courtney promete bastante como héroe de acción. O al menos compensa el hecho de que Bruce Willis -por mucho que me encante- esté viejo y gordo.

En definitiva, una peli de acción muy básica que se toma unas licencias de guion totalmente innecesarias. Quizá la fórmula del cine de acción haya evolucionado desde hace 25 años, o quizáa se haya perdido la ingenuidad de las producciones de los 80 y 90. Desde luego que viendo este filme te entra morriña del viejo John McLane, de El último boy scout (1998) o de Mentiras arriesgadas (1994).

Y vosotros, ¿encontráis algo defendible en la peli? ¿Os parece que cuando vais a una así te mereces todo lo malo que te pase?

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