mediterraneoCuando alguien te habla de una película sobre la Segunda Guerra Mundial y con soldados como protagonistas, es inevitable imaginarse un grupo de hombres con ideales, luchando a la épica. Pero existen excepciones capaces de contar agradables historias peculiares y humanas. En 1991, el director Gabriele Salvatores alcanzó importancia internacional al recibir un Oscar para Italia a Mejor Película de Habla No Inglesa por su mejor obra: Mediterráneo.

En 1941, un pelotón del ejército italiano es mandado a una travesía marítima. Esta es la tercera película de la trilogía de la fuga, realizada por Salvatores y que también incluye Marrakech Express (1989) y Turné (1990). Basta con echar un vistazo al cuerpo militar para comprobar que no es una historia corriente: un sargento machista y dictatorial, un soldado que viaja con su mula, un teniente artista, otro soldado excesivamente tímido…

Al llegar a la isla griega que tienen que examinar, se quedan unos meses esperando ser recogidos, pintando la iglesia, con la prostituta de la isla o aprendiendo a bailar. Lo que comienza con una inspección se termina convirtiendo en un retiro dorado. Una comedia muy hábil, con momentos divertidos y surrealistas en medio de un conflicto bélico.

Esperanzas, soledad y amistad 

Los soldados, aislados de lo que ocurre en Europa, son los únicos hombres de la isla y sustituyen a los varones locales, intimando de diferentes maneras con la población autóctona. Esas tres películas están enlazadas por sus temas: amistad, soledad, deseo de volver a casa, de reconstruir un país, esperanza y sueños que se enfrentan a la realidad y a desilusiones, fielmente reflejado en las últimas escenas. La necesidad de sentirse querido facilita la naturaleza acogedora de todos. Una ambientación y unos paisajes idílicos que ayudan al entorno ameno se combinan a la perfección con situaciones y diálogos de un guion aceptable, lleno de naturalidad.mediterraneo03

Los problemas radican en que algunas veces lo sucedido puede resultar un tanto irreal, y los actores pecan en esas veces de exceso y de sobreactuación. Un reparto coral puede conllevar lo que finalmente pasa en Mediterráneo: la personalidad y muchos matices de los personajes quedan desvirtuados, y se hace una especie de parodia y reflejo de personas unidimensionales, sin más pensamientos o emociones que los que reflejan en pantalla.

Por fortuna, el aspecto más sentimental es el que termina redondeando una sonrisa en el espectador. Mediterráneo abandera un nuevo tipo de comedia italiana que está dando bastantes frutos en taquilla en los últimos años, a la vez con una mirada crítica social e histórica. Su director lograría tres premios David Di Donatello, además del citado Oscar.

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El hecho de que los soldados se olviden de lo que son y se conviertan en griegos de adopción da un punto de vista universal, viajero y agradable a la Segunda Guerra Mundial, que poco antes se había visto en una contienda de la que se han señalado sus aspectos más atroces. ¿Os gustó nuestra recomendación? ¿Qué pensáis de ella? 

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