to-the-wonder-cartelQue Terrence Malick no deja indiferente a nadie, lo sabemos todos. Y más aún después de su anterior película, la para mí genial El árbol de la vida (2011), con la que alcanza la cumbre de su abstracto y metafórico estilo. Después de haber logrado la Palma de Oro en Cannes y múltiples nominaciones a los Oscar, To the Wonder era sin duda uno de los títulos más ansiados por los cinéfilos más exacerbados en este año y el pasado 12 de abril aterrizó por fin en nuestro país.
Con un Ben Affleck (Argo, 2012) más inexpresivo que nunca –aunque esta vez por exigencias del guion-,  Malick hizo un profundo análisis amoroso de la soledad mediante la relación de un protagonista norteamericano (Affleck) y su novia europea (Olga Kurylenko), que decide emigrar allí con su hija. Pero claro, las relaciones son como montañas rusas y parece que el cine del misterioso realizador se ha contagiado de esta tendencia.
To the Wonder se trata de un alegato a la soledad reflejada en tantos ámbitos como se os puedan ocurrir: la soledad de un cura, de una persona que acaba de poner los cuernos -ni se os ocurra hacerlo, ¡pecadores!-, de una madre sin su hija; la soledad de una cultura nueva, de un aeropuerto, de una casa sin amueblar… Nada se mueve y sin embargo todo se transforma, que diría el oscarizado Jorge Drexler.
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Confiar o no confiar, he ahí la cuestión

To the Wonder, fotograma

Además de tanta espesura, para el público español cuenta con el aliciente de ver al Javier Bardem (No es país para viejos, 2007) más místico, quien aporta los tintes religiosos al largometraje debido a su caracterización como cura. Aparte de Bardem, vemos aparecer también durante algunos minutos a una Rachel McAdams (El diario de Noa, 2004) totalmente prescindible y a la señorita Kurylenko (Quantum of Solace, 2008), que se pierde entre llamativas piruetas y cabriolas en busca de mimos, pero que no obstante demuestra que es un bello rostro aprovechable para esto del séptimo arte.
En definitiva, la nueva producción de Malick es básicamente la hermana pequeña de El árbol de la vida, culminando el toque superlativo -e inigualable, diría yo- de la fotografía del cineasta norteamericano, pero siempre por debajo de su predecesora. Cine lento, tremendamente parco en palabras, reflexivo y, por encima de todo, poético. Ya sabíamos a lo que íbamos.

¿La decepción del año? ¿Infravalorada por una excesiva exigencia con Malick? Ahora os toca a vosotros responder a esas dos preguntas. ¿Qué os ha parecido To the Wonder?
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