dexAmigos y amigas, niños y niñas, es un hecho: nuestro querido Dexter, el “entrañable” -cuando quiere– Carnicero de la Bahía Harbor que tan buenos momentos nos ha dado a lo largo de estas siete temporadas, se despedirá definitivamente de todos nosotros con la octava y última que sí, ya está al caer. Os avisábamos de que podría pasar, e incluso rogábamos que el final de Dexter llegara antes de que la historia se desvirtuara aún más.

Finalmente, parece que nuestras súplicas han sido escuchadas y el pasado mes de abril Showtime anunciaba que no renovarían la serie por más temporadas. Es hora de decir “hasta siempre y muchas gracias” a uno de los psicópatas más carismáticos que nos ha dado la pequeña pantalla. Nunca te olvidaremos, Dexter Morgan.

Y aunque todavía nos queda una temporada más que comentar con vosotros, hemos decidido acompañar esta despedida de una de nuestras ficciones favoritas con una más que merecida escena mítica seriéfila. Para la ocasión hemos escogido ese momento en el que se desmoronaron dos mundos a la vez: el de Debra (Jennifer Carpenter), que descubría de una de las peores maneras posibles que su amado hermano no es lo que ella había creído durante toda su vida, y el de Dexter (Michael C. Hall), que perdía la coartada que les había protegido a los dos todos esos años y desnudaba su verdadero ser ante su hermana adoptiva. Un momento que sabíamos que iba a llegar tarde o temprano, y que al fin descubrimos con esta escena:

¿Os acordabais de este momento? ¿Qué sensaciones tenéis ante el fin inminente de la serie? Ya no volveremos a ver esa rutina mañanera que nos dejaba pegados al televisor al comienzo de cualquier capítulo de Dexter, y a buen seguro que todos la echaremos de menos.

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