imagesHay miles de películas iguales, con argumentos parecidos, ideas similares e interpretaciones más o menos consistentes. Dentro de esa variedad tan amplia, están los llamados clásicos y cada género cinematográfico tiene los suyos. La cinta que nos ocupa hoy, que además narra hechos históricos de la época colonial en los comienzos del nacionalismo en China a principios del siglo XX, es uno de esos clásicos del género de aventuras, con hechos interesantes que muestran realidades del presente. Hablamos de una obra que se estrenó en Estados Unidos el 9 de mayo del 63, por lo que mañana cumplirá nada menos que 50 años. Medio siglo defendiendo a los occidentales en el gigante asiático: 55 días en Pekín.

El icono de algunas de las cintas bíblicas o históricas más recordadas, Charlton Heston, encarna en esta ocasión al mayor Matt Lewis, de la marina de los EE.UU., destinado en China. Es junio de 1900; el país asiático está repartido entre diversas potencias occidentales con las que comercia como una colonia más. Ante la imposición de las costumbres europeas y americanas, los boxers, un peligroso grupo de luchadores expertos en artes marciales, comienzan a sembrar el caos en Pekín; la situación se vuelve inestable y se fragua una revolución.

La misión de Lewis es sacar con vida a los embajadores de las potencias antes de que la situación empeore, pero todos ellos siguen el ejemplo del embajador británico (David Niven), que decide quedarse hasta el final erigiéndose en su líder moral y símbolo de un mundo occidental que, pese a todo, tiene unos valores de honor que mostrar. Personalmente, opino que el de Niven es el personaje mejor caracterizado e interpretado del film, aunque junto a los protagonistas aparece una baronesa rusa que hará las delicias románticas del público en su relación con Lewis, que no es otra que Ava Gardner.

Aumenta la tensión entre cambios de guion y secundarios españoles

Nicholas Ray, director también de Rebelde sin causa (1955), supo ir graduando laChH_UC12 intensidad de las imágenesmás violentas y tensas conforme se acerca el momento del asedio, en el que 6.000 bóxers atacan el barrio de las delegaciones extranjeras, donde los protagonistas y otras 500 personas se organizan para intentar repeler los continuos ataques. Si bien la acción, la fotografía, la música y la banda sonora son lo más destacable de este clásico, el guion muestra lo que le ocurrió al realizador: Ray rehacía cada día de rodaje el texto. Esto ejemplifica la falta de solidez de la historia, más efectiva que emotiva.

Hay muchas curiosidades en torno a esta cinta, agradables unas, trágicas otras. Primero, decir que había españoles soportando el levantamiento de los bóxers, ya que esta superproducción de Hollywood se rodó en Las Rozas de Madrid con más de 500 extras patrios y actores secundarios como Fernando Sancho, José Nieto, Alfredo Mayo o Conchita Montes. Por desgracia, Ray se retiró del cine antes de acabar la cinta por problemas de alcohol y drogas y una comentada bronca con Ava Gardner. Dos directores y el propio Heston terminaron de rodar lo que quedaba. Además, otro actor adicto a los estupefacientes, Dennis Hopper, fue curiosamente quien ayudó a Ray a volver a dirigir, ya en los año 70, pero a pesar de todo ello, el resultado de 55 días en Pekín fue excelente visto los contratiempos: 2 nominaciones a los Oscar, taquillazo a nivel mundial y un lugar destacado en la filmoteca para algunas de memorables escenas como esta:

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Muchos de vuestros familiares más entrados en años seguramente conserven un buen recuerdo de esta película que está de enhorabuena por su aniversario. ¿Qué opináis? ¿Os gustó? ¡Dejadnos vuestra opinión!

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