el exorcistaExisten películas que, pasen los años que pasen, seguirán removiendo conciencias, agitando mentes y poniendo los pelos de punta; El Exorcista (1973) es un buen ejemplo de este tipo de cintas. Hoy que el compositor Mike Oldfield cumple 60 añazos, recordamos este clásico del cine de terror y la Banda Sonora que se hizo mundialmente famosa gracias a la película: su mítico tema ‘Tubular Bells’.

Para cualquiera que haya visto El Exorcista – e incluso para los que no, ya que la imagen es icónica -, resulta imposible olvidar la cara deformada de la pobre Regan (Linda Blair) con los ojos en blanco, llena de heridas y con una expresión de locura como pocas veces se había visto antes en el cine. Porque ya no es tanto la historia que nos cuentan, que también, sino la representación del terror en el cuerpo de la niña endemoniada y la figura de esa madre (Ellen Burstyn) desesperada por liberar a su hija de aquello que la está poseyendo. Y hay que pensar, además, que si todavía hoy en día ciertas partes de la película nos siguen resultando escalofriantes, ¡imaginad entonces lo que supuso en la fecha de su estreno, en plenos años setenta! No os quiero ni contar…

Una de las mejores películas de su género

¿La historia? Creo que a estas alturas ya todo el mundo la conoce. Basada en la novela escrita por William Peter Blatty, El Exorcista nos cuenta la terrible posesión que sufre Regan MacNeil, una niña de 12 años como otra cualquiera, a la que un día su madre empieza a notar ciertos comportamientos extraños. ¿Qué comportamientos? Pues imagina que la cama de tu hija se mueve sola, que ella realiza imposibles movimientos de cuello o que empieza a hablar con una voz masculina demoníaca. Na, cosillas sin importancia… El caso es que después de pasar por médicos y psiquiatras, a la angustiada madre no le quedará otra que recurrir a lo último que se nos pasaría por la cabeza a cualquiera de nosotros: un exorcismo. Y ahí empieza la fiesta…

el-exorcistaEs aquí cuando entra en escena el padre Damien Karras (Jason Miller), un joven sacerdote que sufre un conflicto de fe, y posteriormente el padre Merrin encarnado por el gran Max von Sydow. Juntos lucharán contra un demonio que dirige hacia ellos sus burlas y que hace con el cuerpo de la niña lo que se le viene en gana. Y hasta aquí podemos leer… Sin duda, una cinta aterradora, algo que logra con una sorprendente austeridad y apelando a nuestros miedos más profundos. Casi sin salir del único escenario de la habitación de Regan y con unos logrados efectos visuales (esa “escena de la araña”), El Exorcista ha conseguido que generaciones enteras dirijan inmediatamente sus pensamientos a la cabeza giratoria de la niña poseída en cuanto empieza a sonar la inquietante melodía de ‘Tubular Bells’:

Por cierto, que El Exorcista es una de las películas que incluimos en nuestro especial de las maldiciones más famosas de la historia del cine. Y tú, ¿la has visto? ¿Te sigue sobrecogiendo como la primera vez? ¡Cuéntanoslo!