Durante las últimas semanas hemos visto cómo se afirmaban y desmentían constantemente unas supuestas declaraciones realizadas por Michael Bay acerca de que se arrepentía de haber dirigido Armageddon (1998). Que si sus palabras se sacaron de contexto, que si estaba todo recogido en la grabación original de la entrevista… A quién creer. Nosotros realmente a ninguno, pero lo que sí tenemos claro es que el bueno de Bay tiene no una, sino cinco razones por las que pedir perdón. Ahí vamos:

1. Tratar de convencer a Ben Affleck de que es un buen actor

Michael Bay, pearl harbor

Tanto en Armageddon (1998) como sobre todo en el carrusel de avioncitos llamado Pearl Harbor (2001), Michael Bay reclutó a Ben Affleck para coprotagonizar ambos títulos. Una desgracia de suerte para telespectadores poco avispados que no saben diferenciar una cara bonita de un actor inexpresivo. A partir de ahí el marido de Jennifer Garner se convirtió en un desgraciado reclamo en sí mismo, pero menos mal que por lo menos terminó asumiendo —a medias— que donde destaca en esto del séptimo arte era detrás de la cámara y no delante.

2. Dar forma al modelo de entretenimiento básico de Jerry Bruckheimer

Vale, de acuerdo que tiene que haber cine de todos los colores y que en unos momentos apetecen más unos géneros que otros, pero el ‘modelo Bruckheimer’ comienza a estar ya bastante gastado. Invertir más de 100 millones en una película para después multiplicar beneficios comienza a ser rutina para el influyente productor norteamericano, pero sin un director que satisficiese sus caprichos, nunca lo habría podido lograr. Lo espectacular no está reñido con la calidad, señores, y sino que se lo pregunten a Christopher Nolan.

3. Haber catapultado la insaciable ola de remakes

Money, Money, Money“, que cantarían los suecos de Abba. ¿Si una idea funcionó en el pasado, por qué no va a hacerlo de nuevo ahora? Algo así pensó un Bay que, aparte de dirigir, también es un consolidado productor de cintas como La matanza de Texas (2003), La semilla del mal (2009), Viernes 13 (2009), Pesadilla en Elm Street (2010) o la futura recreación de Las tortugas ninja prevista para 2014; casualmente, todas ellas readaptaciones que contribuyeron a esa horrible fiebre devolver a dar forma a ideas del pasado.

4. Casi cargarse la reputación cinematográfica de Scarlett Johansson

La isla, Scarlett Ewan

Aquella inocente joven rechazada para el casting de Jumanji (1995), aquella rubia insinuante que lo petó en Ghost World (2001) o Lost in Translation (2003), a punto estuvo de ver cómo su carrera se iba al traste después de un despropósito llamado La isla (2005) que, cómo no, estaba dirigido por el señor Bay. La lluvia de críticas fue unánime para un título bastante esperado —también por la presencia de Ewan McGregor—, pero menos mal que meses después Woody Allen sacó lo mejor de ella en la impagable Match Point (2005).

5. Por Armaggedon

Sí. ¿De verdad que pensabais que íbamos a pasar por alto el tema central del post? Proclamemos a los cuatro vientos que estamos cansados de las reposiciones de Armageddon (1998) —y de La roca (1996), de paso— en las sobremesas de domingo, que no encontramos justo que Bruce Willis tenga que cacrificarse —todos la hemos visto, no es spoiler— para que Affleck se quede con Liv Tyler, que los finales lacrimógenos forzados son la antítesis de las cintas de acción… Querido Michael Bay, gracias por ejercer de cabeza de turco de todos aquellos creativos frustrados que únicamente saben trabajar a costa de los millones ajenos. Larga vida al espectáculo.

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Y más razones que podíamos haber dado, pero no es plan que le piten los oídos durante todo el día a míster Bay. ¿Os parece que nos hemos pasado con el director norteamericano o estáis de acuerdo con nuestra opinión? 

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