cartel-argentino-viridianaPara lo que debería ser orgullo de la cultura española, Luis Buñuel estaba en la memoria de grandes mitos como Alfred Hitchcock, Charles Chaplin o Billy Wilder, a los que conoció personalmente. Considerado uno de los directores más originales e importantes de la historia, el aragonés de Calanda fue capaz de burlar la férrea censura de la dictadura franquista con Viridiana (1961), basada en la novela Halma, de Benito Pérez Galdós, y configurada como continuación de la idea de otra de sus películas, Nazarín (1959).

Anunciada con honores por la propaganda del régimen como el retorno de Buñuel (previamente exiliado) a España para rodar allí, la obra cuenta con Francisco Rabal, José Calvo, Fernando Rey o María Isbert, entre otros. El realizador, siempre en contra de las dobleces de la sociedad y de la religión, hacía en Viridiana una crítica a la hipocresía de la clase alta española y a la falsa caridad de unos personajes con prejuicios que buscan ganarse un lugar en el cielo. La protagonista, Viridiana (Silvia Pinal), es una joven novicia que decide visitar a su tío, un viejo hidalgo.

Buñuel reconoció aprovechar su fama para intentar rodar con plena libertad su propio cine, influenciado por el surrealismo. En la escena mítica que recordamos, un grupo de mendigos, que cena y alborota la mansión de los señores mientras ellos no están, decide hacerse una foto sentado a una mesa alargada. En ese momento, los actores se quedan inmóviles, imitando con una clarísima referencia el cuadro de La última cena de Leonardo da Vinci, con el líder de estos vagabundos representando al Jesucristo del cuadro. La burla y crítica al ideal caritativo finaliza con una de las mendigas quien, a carcajada limpia, se levanta la falda ante sus compañeros, justo cuando todos continúan la escena, divirtiéndose, en un entorno de muy marcada diferencia social.

El film hispano-mexicano, reflejo de la España más austera y clasista, sigue siendo la única cinta española que ha ganado la Palma de Oro del Festival de Cannes hace más de 50 años. Tras un informe no favorable del periódico L’Observatore Romano de El Vaticano, la represión censora canceló el estreno de Viridiana en España hasta 1977, ya muerto el dictador. Buñuel murió en 1983 como el primer director español en ganar un Oscar con una película francesa, El discreto encanto de la burguesía (1972), y se le considera en el selecto grupo de genios del séptimo arte. Recordemos este pequeño trozo de su legado:

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¿Pensáis que Buñuel ha recibido los homenajes que se merece o que todavía no son suficientes?

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