4101546428_dc3c1e47e8Orfeo Negro es un largometraje dirigido por cineasta francés Marcel Camus que sirvió para dar a conocer al mundo la cultura brasileña. Fue rodada íntegramente en Río de Janeiro y las canciones que conforman su banda sonora llegarían a ser más tarde grandes éxitos del Jazz y la Bossa nova.

Su historia es una adaptación de la obra de teatro ‘Orfeu da Conceição’, de Vinicius Moraes, basada en el mito griego de Orfeo pero ambientado en los carnavales brasileños. Lo más significativo del film es cómo se intenta extrapolar ese mito heleno a la actualidad de los años 50 en Río.

Este film fue aclamado tanto por la crítica especializada como por el público, que quedó maravillado por semejante explosión de color y ritmo. De entre la multitud de galardones que obtuvo en su paso por los festivales de cine de mayor prestigio, destacan el Oscar y el Globo de Oro a Mejor película de habla no inglesa (1960) y la Palma de Oro del Festival de Cannes (1959).

“Orfeo quiere a Eurídice desde siempre”

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Orfeo cambia su lira por una guitarra para enamorar a la bella Eurídice que viaja hasta Río los días previos a la celebración del Carnaval. El enamoramiento es casi instantáneo desde que se encuentran en el tranvía. Orfeo es una especie de héroe local, famoso por el poder de seducción que tienen sus canciones y la hermosa Eurídice no será una excepción, puesto que no podrá escapar de las redes de este joven que se mueve a ritmo de samba. Por mucho que ella intente resistirse, cuando alguien es para ti no puedes huir, solo puedes dejarte llevar. Existe entre ellos una fuerza inexplicable que les lleva a ponerse el uno frente al otro. Pero, al igual que en el mito, la historia adquiere unos tintes dramáticos que harán que la historia de amor acabe de la forma más trágica, todo ello rodeado de una explosión de colores, música y multitudes de gente que viven en las calles de Río de Janeiro el carnaval.

A bote pronto, podríamos pensar que la forma que tiene Camus de retratar a Brasil es totalmente predecible: carnaval, colorido, sensualidad y samba, mucha samba, pero en los años 50 pocas personas conocían en profundidad Brasil, sus gentes y costumbres… Así que fue toda una revelación poder mostrar Brasil en esencia al mundo y contagiarnos a todos poniendo de moda la samba y la bossa nova.