Orange CartelOrange is the new black ha sido catalogada por muchos seriéfilos como la serie del verano e incluso algunos van más allá y se atreven a nombrarla como el mejor estreno del año. Este “galardón” quizá parece excesivo –no seré yo el que se lo quite, pues no he visto más que cuatro o cinco estrenos-, pero sí que estamos ante una serie de notable que puede crecer en las próximas temporadas. Y es que la nueva creación de Jenji Kohan (Weeds) tiene margen de mejora y sobre todo, que es lo más importante, los ingredientes necesarios para convertirse en una imprescindible de nuestro calendario. Pero empecemos por el principio.

La historia

La serie nos cuenta la historia de Piper Chapman (Taylor Schilling), una chica normal, algo inocente, con una vida acomodada y comprometida con Larry (un muy serio Jason Bigg), que de pronto debe ingresar en una prisión federal para cumplir condena por un delito de tráfico de drogas cometido durante su etapa universitaria, 10 años atrás.

El título de la serie hace referencia al uniforme que las nuevas reclusas deben llevar durante sus primeros días en el centro, siendo prácticamente marginadas por el resto de las prisioneras, un hecho que se acentúa en el caso de nuestra protagonista que encarna a la perfección “el pez fuera del agua”.

La vida entre rejas

Vida diaria

Es verdad que el centro penitenciario Litchfield no es Alcatraz, ni Fox River – ¡Scofield, te echo de menos!- y mucho menos OZ -demasiado brutal-, pero está poblado por una serie de internas que calarán hondo en nuestros corazones. Como en toda buena serie o película penitenciaria que se precie, tenemos varios grupos  de reclusas: latinas, afroamericanas, blancas, religiosas, pacíficas, lesbianas… cada una con sus costumbres, sus secretos, sus complicidades y enemistades. Mujeres muy distintas entre sí pero con una vida difícil a sus espaldas que las hará unirse en los momentos más delicados –que allí dentro son muchos- para hacer frente a las adversidades y sobre todo al enemigo común, los guardas de la prisión.

Puntos fuertes

Sin duda alguna, el punto fuerte de la serie de Netflix es el plantel de actrices que da vida  a las internas, buena parte de ellas prácticamente desconocidas para el público pero que parecen estar tocadas por la varita mágica. Pronto dedicaremos un especial a las chicas de Litchfield.

TaysteeOtro de los puntos a favor de la ficción es el uso de los flashbacks para mostrarnos, unas veces, por qué actúan así los personajes y otras para enlazar acciones pasadas con el presente. Este recurso no es nada nuevo en esto de la televisión pero sinceramente, es una de las series que mejor empleo hace de ellos. De 10.

A pesar de estar ante una serie dramática y repleta de momentos duros no faltan los toques de humor con los que no parar de reir y si no lo haces, no te preocupes que cierta interna desequilibrada comenzará a golpearse la frente para que lo hagas.

El sexo también está presente en la ficción y, al tratarse de una cárcel de mujeres, la mayoría de relaciones se darán entre ellas. Si estuviéramos hablando de una serie de network, probablemente las escenas de sexo no existirían; pero estamos en Netflix y aunque no es la HBO, sí que son bastante explícitos a la hora de mostrar. Eso sí, nada que pueda herir sensibilidades.

Puntos débiles

Biggs-OITNB

La verdad es que son pocas las cosas que me sobran dentro de este producto que en global está muy conseguido y que puede hacernos disfrutar en sucesivas temporadas con la vida dentro de Litchfield. Si tengo que elegir lo que más me molesta, sin duda alguna diría que Jason Bigg interpretando al sufrido marido de Chapman. Lo siento, pero jamás podré ver a Bigg como un actor serio tras su paso por la saga American Pie. Es cierto que el chaval se esfuerza por sacar adelante su papel, pero no hay manera, aunque no todo es culpa suya, todo sea dicho. Su personaje hace que desconecte de la historia y realmente me importa un pepino si está sufriendo por tener a su prometida dentro de la cárcel o le publican su historia en un periódico importante. Además, los personajes que orbitan a su alrededor –sus amigos, familia de Chapman- no ayudan mucho, excepto su cuñado, un pirado que vive en el bosque con su novia.

Pues hasta aquí las impresiones sobre la última serie de Netflix, que está haciendo muy bien las cosas en esto de la producción propia otorgándonos buenos productos y algo diferentes al de las networks.

¿Te atreves a vestir el mono naranja? Anímate y cuéntanos qué te ha parecido lo nuevo de Jenji Kohan.

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