Todo lo bueno se acaba. La edición número 61 del Festival de San Sebastián podrá ser recordada por muchas cosas; entre otras, por la esperada visita del simpatiquísimo Lobezno (Hugh Jackman), que conquistó hasta a los más reticentes con su premio; por haber sido premiada por primera vez una cinta venezolana, Pelo Malo, con la Concha de Oro -mañana daremos por aquí el palmarés completo-; o, por qué no, por hacernos descubrir que Matthew McConaughey no es solo una cara bonita, sino un actor con aspiraciones a ganar un Oscar gracias a la asombrosa interpretación que nos regala en Dallas Buyers Club. Sea como sea, se acaba un Festival que en lo personal me ha traído alegrías en forma de nuevas amistades -en buena compañía, el cansancio festivalero se lleva mejor- y que ya centrándonos en lo visionado durante estos días me ha permitido disfrutar, en general, de un buen conjunto de obras bastante interesantes. Vamos pues con las últimas cintas vistas en este Zinemaldia 2013:

Prisoners, de Denis Villeneuve

prisonersLa confirmación de que lo de Hugh Jackman en Los Miserables no fue casualidad. Jackman borda su nuevo papel dramático de padre desesperado en esta cinta que narra el secuestro de dos niñas y en la que su personaje, llevado por la angustia de la situación, decidirá tomarse la justicia por su mano. Le acompañará en la búsqueda de las pequeñas el policía interpretado por Jake Gyllenhaal en un papelón a recordar -tanto o más que el propio Jackman-, y en el otro extremo de la trama tenemos a un no menos interesante Paul Dano como sospechoso de la acción. En definitiva, Prisoners es un buen thriller que, sin romper tampoco los esquemas prefijados del género, es capaz de mantener la tensión durante las casi dos horas y media que dura la película… ¡Ahí es nada!

9 mois ferme, de Albert Dupontel

De acuerdo, 9 mois ferme no viene destinada a sentar cátedra en el terreno de la comedia, 9moisfermepero tampoco nos vamos a quejar por encontrarnos el penúltimo día de festival con una peli ligerita con la que sacudirnos el cansancio a golpe de risotadas. Vale que a veces la película de Dupontel puede resultar hasta chabacana, pero qué quieren que les diga, me reí como la que más con su humor estúpido y con las desventuras de esa jueza aburrida y excluida por propia voluntad de la vida social que descubre que, sin comerlo ni beberlo, se ha quedado embarazada sin recordar bien cómo. Lástima que al final acabe siendo una comedia romántica más, eso sí, de sello francés. Pasable y olvidable en un abrir y cerrar de ojos, pero divertida.

El extraordinario viaje de T.S. Spivet, de Jean-Pierre Jeunet

The-Young-and-Prodigious-SpivetNuestro viaje en el Zinemaldia concluye con otro viaje: el del niño superdotado T.S. Spivet, que escapará de su rancho en Montana y recorrerá medio Estados Unidos para ir a recoger un prestigioso premio científico ganado con uno de sus inventos. La característica mirada de la que Jeunet hace gala en cada una de sus películas está más presente que nunca -ya saben, unos planos luminosos, una portentosa imaginación y un mucho de realismo mágico-, pero lo cierto es que esta tierna road-movie se queda solo en eso, en tierna y en bonica. La historia no da mucho más de sí, pero resulta ser un visionado más que agradable para concluir esas intensas jornadas repletas de ciertas películas duras de llevar. Una buena cinta para despedirnos del Zinemaldia con buen sabor de boca.

Y ahora, a esperar otro año, que se dice pronto. El Festival de San Sebastián se comienza con ganas y se acaba con agotamiento, pero nunca, nunca defrauda…