cartel-un-perro-andaluzMuchas veces nos aterramos cuando soñamos algo completamente distinto a la realidad. Sin embargo, al mismo tiempo nos atrae esa rareza que contemplamos e incluso quisiéramos que lo que vemos despiertos fuera tan interesante. Esa es la base del surrealismo: provocar mediante imágenes oníricas, mayormente extraídas del subconsciente, con elementos y objetos totalmente incongruentes que deleitan con su simbología, aunque en muchas ocasiones no tengan un sentido aparente.

El movimiento surrealista fue una de las corrientes artísticas de vanguardia, surgido en los años 20 en Francia y explotado al máximo en la primera mitad del siglo XX. Es un arte puro, que muestra las ideas tal y como le aparecen al artista para romper con el orden establecido, y hacer de paso que el individuo se libere de ataduras sociales, morales o religiosas. En una frase, que se diera rienda suelta a lo irracional del ser humano. Aunque hubo algún intento anterior, el primer film verdaderamente surrealista fue, en 1928, La caracola y el clérigo, de Germaine Dulac. Esta cinta muestra otras características, como el pesimismo de los autores o la influencia de las teorías del doctor austriaco Sigmund Freud.

Pero si hay un director que se pueda considerar surrealista es nuestro compatriota Luis Buñuel. Aunque en varios de sus films añade frecuentes elementos procedentes de su imaginación, son Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (1930), consideradas aún hoy día obras maestras, las películas con mayor surrealismo del realizador. David Lynch, David Bowie, Alfred Hitchcock o Woody Allen han reconocido lo que supuso para ellos la obra del español. Para identificar las situaciones del surrealismo en la filmografía de Buñuel y en la de otros no hay más que fijarse en momentos con cierta incertidumbre o, simplemente, en las ensoñaciones.

Navajazo en el ojo en ‘Un perro andaluz‘ y destrozos de ‘La edad de oro

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La cinta francesa Un chien andalou no fue fácil de hacer. Todo comenzó cuando Luis Buñuel y el artista catalán Salvador Dalí decidieron hacer un proyecto cinematográfico juntos, haciendo un guion únicamente con escenas sueltas de sueños que ambos habían tenido. Sin embargo, tuvo que ser la madre de Buñuel la que le proporcionara el dinero necesario para poder producir su original propuesta, 25.000 pesetas. Con imágenes agresivas y delirantes, el estreno supuso contra pronóstico un éxito entre la burguesía y la clase artística francesa, manteniéndose durante nueve meses seguidos en cartel.

Algunos de los elementos incomprensibles de Un perro andaluz incluyen un ciclista vestido con un hábito de monja, un par de burros encima de dos pianos y una mujer defendiéndose con una raqueta, manos cortadas, hormigas saliendo de un agujero negro de la mano de un hombre, etc. La escena inicial ha pasado a la historia como una de las más transgresoras: otro hombre que ve cómo se corta una nube, secciona con la navaja un ojo de una mujer. No se asusten, son los años 20 y el órgano que presenciaron los actores Pierre BatcheffJaume Miravitlles y Simone Maureuilera artesanal, sin los efectos especiales de ahora.

Woody Allen realizaría un cariñoso homenaje a ese ambiente surrealista del París de los años 20 con Midnight in Paris (2011), donde dos de sus personajes son Dalí (Adrien Brody) y Buñuel (Adrien de Van). Dalí se prodigaría solo un par de veces más, con éxito, en el cine: realizando decorados para la obra Recuerda (1945), de Hitchcock, y dibujando para Walt Disney y su proyecto Destino, restaurado y terminado finalmente en 2003. Por otro lado, La edad de oro, con un surrealismo abiertamente crítico hacia la Iglesia, duró seis días en proyección con una audiencia máxima, antes de que fuera prohibida por las autoridades debido a presiones de grupos de extrema derecha francés, uno de los cuales incluso destrozó la sala durante una de las proyecciones. El surrealismo había logrado su objetivo: agitar conciencias y escandalizar.

En los últimos años de su vida, el aragonés se quejaba de lo cotidiano que se había vuelto el surrealismo, y así se puede reflejar su cine: al principio, explorando esos mundos de imaginación desconocidos y actualmente tan recurrentes en directores como Lynch o Nolan (Origen); y después, con crítica social de esa realidad con elementos tan desprovistos de toda lógica. Sea como sea, Buñuel no ha dejado indiferente a nadie.

¿Qué opináis de él? ¿Os gusta el surrealismo que tanto apasionaba a Salvador Dalí?

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