Que vayamos muchos por la calle silbando la melodía Twisted Nerve de Bernard Herrmann es sobre todo culpa de Quentin Tarantino ya que, aunque su partitura fue escrita mucho antes para la película homónima de Roy Boulting, Tarantino nos enseñó una de sus mejores obras, Kill Bill Volume 1, y nos dejó chiflados con su banda sonora. Simplemente, la BSO de la cinta es sensacional. Tiene esos tintes orientales que arropan a la historia y desprende el calor ecléctico de la música de culto que suele utilizar el director en todos sus largometrajes. Y lo de silbar es un nimio ejemplo de otros tantos.

Desde su aparición con Reservoir Dogs, el realizador norteamericano ha dejado auténticas perlas. Unas ya olvidadas y otras recogidas de mundos insólitos que para el oído se vuelven tan sencillas como el Who Hoo de 5,6,7,8’s.

Para seguir leyendo debéis contestar a una sencilla pregunta: ¿Recordáis las caras de sus integrantes? Si es que sí, ¡premio! El grupo hizo una breve aparición en la película. Si no habéis respondido a tal pregunta… amigos, dad al play y bailad de nuevo.

Ejercicio de estilo

Cartel KILL BILL 1Mencionar las palabras “música” y “Tarantino” en la misma frase es tan corriente como mencionar las palabras “Quentin” y “contrapicado”. El director, además de ser una referencia para más de uno en el arte de contar historias, ya no es noticia por tener una banda sonora estupenda y Kill Bill Volume no podía romper esta regla. El único artífice de esta creación no es solo el cineasta, sino que tuvo a un rapero para la producción de la banda sonora. Hablamos de RZA.

El vínculo entre los dos artistas viene ya de lejos y, junto a Lawrence Bender, formalizaron la unión para sacar adelante el proyecto. Un proyecto que casi en su totalidad es instrumental. Para comprender la labor de RZA, un botón. Si nos fijamos en quién firma las canciones veremos que el líder de Wu-Tang Clan solo tiene un par de apariciones, pero hizo los arreglos necesarios para que estas sonasen tan bien.

Ya para terminar, lo haremos por todo lo alto. Tres selecciones de la BSO que os harán vibrar. La primera: Battle without honor or humanity, de Tomoyasu Hotei; tiene fuerza y si nos metiésemos en la piel de Uma Thurman también daríamos hostias como panes, ¡qué leches! La segunda: Bang bang (my baby shot me down) de Nancy Sinatra; profunda y llena de sentimiento. La tercera: Green Hornet de Al Hirt; sencillamente inmejorable.

Y, si queréis pasaros el día tarareando la banda sonora de esta película os ayudo para que no se os escape ninguna nota. Disfrutad: