La_maleta_mexicana-864119326-largeEn 2007, tres cajas con más de 4500 negativos fueron recuperadas de un armario en la Ciudad de México. Los autores eran Robert Capa, Gerda Taro y David Seymor ‘Chim’, tres jóvenes fotógrafos que se metieron en las trincheras de la Guerra Civil española con el fin de retratar la contienda y de ganar adeptos contra el fascismo. El periplo de estos documentos de gran valor historiográfico y su hallazgo, 70 años después, fue recogido por la realizadora británica Trisha Ziff en el documental La maleta mexicana (2011).

Sin mostrar ninguna proeza técnica ni artística, se trata de un documental fascinante, básicamente por la historia que cuenta. El origen es conocido: Capa, Taro y ‘Chim’, fotógrafos de veintipocos, viajaron a España unos meses después de haberse conocido en París para retratar la Guerra Civil. Ahí nace el fotoperiodismo, el concepto de corresponsal de guerra, la fama mundial del autor de ‘Muerte de un miliciano’ y buena parte de la iconografía de la contienda nacional. Casi nada.

¿Cómo se salvó de la quema y se conservó durante siete décadas ese valioso archivo? Ahí entra en escena el laboratorista Cziki Weisz, encargado de revelar en París los rollos que Capa le mandaba. Cuando los alemanes entraron en Francia, en 1939, empaquetó los que pudo y trató de que alguien se llevara lejos las cajas… Entre ese momento y su hallazgo en México pasaron 68 años y sí, amiguitos, un sinfín de aventuras -que no, amiguitos, no detallaré aquí-.

El exilio y la memoria histórica

Robert-Capa-maleta-mexicana-3-530x302El etiquetado de los rollos y el análisis de los negativos ayuda a conocer el sistema de trabajo de estos fotógrafos, aunque Capa ya había dado pistas: “Si la fotografía no funciona es que no estás suficientemente cerca”. Y es que hasta entonces había imágenes de antes o después de una batalla, pero nunca del durante.

La cinta repasa también el tema del exilio, recordando el papel que jugó México al abrir sus puertas a los republicanos o la lamentable situación que se vivió en Francia, donde las autoridades galas confinaron a miles de exiliados españoles en un campo de concentración en las playas de Argelès-sur-Mer.

La maleta mexicana se apoya en una buena labor de documentación, con mucho material gráfico y numerosos testimonios, aunque todos ellos desde el punto de vista del bando republicano. Ese es uno de sus peros. El otro es que la narración se dispersa por momentos en el tema de la memoria histórica, entre opiniones de arqueólogos convencidos y de nietos emocionados. Sí a la identificación de los cuerpos de las fosas comunes, faltaría más, pero la cuestión en la película resulta metida con calzador.

Para saber más: La Fábrica editó dos volúmenes chulísimos con el archivo íntegro y, si prefieren el cómic, échenle un ojo a ‘Tristísima ceniza’ (Norma Editorial). Por último, a modo de consejo totalmente innecesario, si alguien se anima a hacer un biopic que fiche a Michael ImperioliChristopher Moltisanti en Los Soprano– para interpretar a Capa. Clavado.