12_anos_de_esclavitud-689908764-largeAntes de que se estrenara en España ya sabíamos que iba a ser la película del año: tiene todas las claves para triunfar, se está llevando todos los premios y se está colando en todas las listas top; y, sin embargo, te sorprende. No tengan dudas señores, 12 años de esclavitud es la próxima ganadora del Premio Oscar, posee méritos para ello y mucho tendrían que cambiar las cosas para que se torciesen las quinielas. Hay películas que son incontestables y esta es una de ellas: si en la pasada edición de premios Argo no tenía sustituta posible, en esta ocasión es la película de McQueen la que ha barrido las esperanzas de las demás pretendientas a la estatuilla dorada a tres meses de la gala.

“Pero, ¿quién es ese tal Steve McQueen? ¿El actor?” Todavía hay personas que no se han familiarizado con este director británico, pero sus días de anonimato están por acabar gracias a la adaptación cinematográfica que hace de la vida de Solomon Northup, un músico afroamericano que es secuestrado y vendido como esclavo en el sur a finales del S. XIX y que intentará sobrevivir durante 12 años, encontrando la manera de conseguir su libertad. Sin duda, una historia apasionante llena de momentos difíciles que McQueen recrea con una clase apabullante sin caer en el morbo ni en lo desagradable. No hace abusos de la sangre, de lo físico, simplemente porque la historia de Solomon Northup es durísima per se y no necesita de otros alicientes. Por tanto no nos encontramos ante una cinta estrictamente lacrimógena ni melodramática, pero sí que nos sobrecogerá el corazón.

12-13-ES801--AP.jpg_88717827El director saca todo el partido posible a esta historia, perfectamente contada y lo hace -además de con el propio talento que ya ha demostrado tener en sus anteriores largometrajes- con la ayuda del guion adaptado de John Ridley y, por supuesto, con un reparto que, no solo dan vida, sino que se convierten en los personajes que recrean. Tenemos, por un lado, a un Chiwetel Ejiofor que, simplemente, emociona y clava su actuación, sin más vuelta de hoja; y, por otro lado, tenemos al señor Michael Fassbender volviendo a demostrar que es un actor de altura con su interpretación que hiela la sangre, pero al a que infunde cierta sorna, está formidable. Ambos comparten varias escenas juntos donde brillan con luz propia, fíjense en la escena de la carta y entenderán de qué hablo.

Dirección, guion e interpretaciones se unen con maestría en 12 años de esclavitud, mientras la música de Hans Zimmer pone la melodía a esta película capaz de conquistar la atención del espectador durante algo más de dos horas y nuestro corazón para siempre. Es necesario conocer la historia de Solomon Northup, aunque resulte molesta y dolorosa, y qué mejor forma que de la mano de este todavía semidesconocido director que está dispuesto a desgarrar un poquito el alma de su público con sus películas. Un consejo, después de 12 años de esclavitud, pónganse Lincoln (2012), quizás la disfruten un poco más.

Y tú, ¿has visto ya la última película de Steve McQueen? ¿Crees que se llevará el Oscar? ¡Opina!