El_consejero-881697724-largeSi es cierto que Ridley Scott nos ha dado una de cal y otra de arena con sus películas –capaz de atizarnos en la cara con La teniente O’Neil para, tres años después, regalarnos Gladiator, también es cierto que puede considerársele un director de éxito y bastante fiable. Es por este motivo por el que nadie sospechaba que su última película, El consejero,  podría suponer tan tremenda desilusión. Es más, si al renombre del cineasta le añadimos un guion redactado por el Premio Pulitzer Cormac McCarthy –autor de No es país para viejos,  un reparto estrella encabezado por el siempre brillante Michael Fassbender y seguido de  y Javier Bardem, todo apuntaba en una misma dirección: peliculón. Por desgracia, el destino nos tenía preparada una broma macabra.

El consejero viene a contarnos la historia de un abogado con caché– con mucho estilo a la hora de elegir trajes- que se sumerge en el tétrico mundo del tráfico de drogas. Hasta ahí todo está perfecto; el problema empieza cuando, una vez superada la puesta en escena del film -que está bastante lograda-, el guion comienza a sumergirse en una serie de metáforas y tretas que provoca que te tires más de hora y media con cara de póker –o de idiota- intentando solucionar el rompecabezas que se te está presentando. Quedándome igual de perpleja tras haber concluido la película, no sé si es que para entender El consejero hay que ser muy listo, pero desde luego el guion de McCarthy hace aguas por todas partes. Su puesta en práctica no funciona en absoluto, no hay nada que sacar y no está bien elaborado, por lo que la película se vuelve imposible de seguir, larga y tediosa, a la par que insoportable. Parafrasearé al crítico Todd McCarthy para hacer un resumen certero de este film: es un tostón.

TheCounselor1-1Si te gustan los hombres, disfrutarás con la planta de Michael Fassbender y Brad Pitt –y para eso vale con las fotos de Internet-; y si te gustan las mujeres, te gustará ver a una súper sexy -y choni- Cameron Díaz teniendo sexo con… bueno, mejor no desvelar el único punto reseñable de esta cinta, si es que aún hay alguien que después del boca a oreja se atreve a pasar dos horas entre parábolas y alegorías que te llevan a no entender nada en absoluto. Es verdad que siempre queda bien en una película la típica enseñanza moral salida de la boca del héroe que es digna de estado de WhatsApp, pero eso no es justificación para tal consecución indecente de sinsentidos filosóficos que inundan el film. Aplicando el dicho: si lo bueno es breve, dos veces bueno; sin embargo, El consejero no cumple ninguna de las dos reglas. Huid insensatos.

Y tú, ¿has visto ya el último film de Ridley Scott? ¿Qué opinión te genera a ti? ¡Cuéntanoslo!