cartel TWDDecepcionado es la palabra más acertada para describir mi estado tras haber consumido ya los ocho capítulos que conforman la primera parte de esta temporada de la serie de AMC. Decepcionado porque después de escuchar a uno de los productores de la serie decir que la cuarta temporada iba a ser la mejor, uno esperaba encontrarse al menos un nivel similar al que nos ofreció la tercera; pero de esta promesa, ni rastro. La presente tanda de capítulos nos ha devuelto a la granja de Hershel -esta vez en forma de prisión- donde apenas ocurre nada y ni siquiera su explosivo último capítulo sirven a la ficción para redimirse.

Tranquilidad y aburrimiento

El inicio de temporada sirvió para situarnos de nuevo tras los muros de la prisión, donde Rick y compañía intentan olvidar lo ocurrido con Woodbury y el Gobernador. Para ello nada mejor que empezar a levantar la civilización desde cero, creando una comunidad donde todos colaboran y tienen algo que aportar. En este nuevo comienzo parece ser que Rick quiere dejar de tomar las decisiones que incumben a todo el grupo, dejar de ser “el líder” y comenzar a ser un padre para Carl y Judith. Lo sentimos Rick, pero nos lo hemos creído solo por unos instantes, porque todos sabemos que te gusta estar metido en el ajo, jugando a ser el “mandamás” e intentando dar lecciones de moralidad a un hijo que ya se te ha escapado de las manos por mucho que éste intente ser un chico bueno, ocultar su atracción por las armas y aniquilar walkers.

Del resto de personajes no hay mucho más que decir: Glenn ha estado desaparecido por completo debido a la infección de gripe; Hershel ha sido fiel a su estilo y ha aportado serenidad en los momentos más delicados; Daryl sigue siendo el personaje que más me gusta, a pesar de que es plano como el encefalograma de Homer Simpson, pero es que el tío es un hacha manejando la ballesta y rastreando. Por otra parte: Beth, Sasha y los demás son meros monigotes que de vez en cuando rellenan minutos -demasiados- de episodios en los que desconectas totalmente de lo que ocurre en pantalla.

Rick y su doble moral

carol

Mención aparte merece Carol. Es cierto que este personaje estaba destinado a ser carne de zombie desde un principio; su aportación a las tramas era más bien escasa, pero desde que Sofía apareció resucitada en forma de caminante hemos asistido a una evolución constante en su carácter que ha derivado en una mujer más fuerte, más segura y decidida dispuesta a todo por garantizar su supervivencia y la de los suyos. Pero aquí ha llegado Rick, que como siempre está por encima del bien y del mal, y la ha puesto de patitas en la calle por haber acabado con la amenaza que suponían dos infectados por la gripe. Otra vez tenemos el doble rasero de Rick para medir sus acciones y las de los demás: recordad que en la segunda temporada el sheriff acabó con la vida de Shane porque este suponía un peligro para la estabilidad del grupo. Pueden parecer dos acciones totalmente distintas y para nada comparables, pero ahí tenemos otra muestra de que lo que vale para unos no se aplica para otros.

gobernador

El retorno del Gobernador

En cuanto a la trama no podemos decir que haya ocurrido mucho. La temporada comenzaba flojita, el tiempo pasaba y lo más destacado era Carl cuidando cerdos. Así ha continuado hasta el sexto capítulo en el que regresaba el mejor personaje – y actor- de la serie. Hablamos, cómo no, del Gobernador, que ha regresado para seguir dando guerra… y de la buena. El sexto y séptimo episodio nos han servido para alejarnos de la prisión y centrarnos en los días posteriores a lo ocurrido en Woodbury pero desde la perspectiva de Brian “el tuerto”. Un par de episodios que, si bien no eran para emocionarse, elevaron el nivel -muy poquito- de la serie. El Gobernador comienza a formar una nueva familia -y ejército- utilizando todas sus malas artes: manipular, asesinar, amenazar, amar… Todo ello desemboca en un explosivo capítulo final que nos ha dejado muertes bastante dramáticas, ajuste de cuentas pendientes, miles de disparos y la prisión hecha un cristo.

Valoración personal

Sinceramente creo que han sobrado la mitad de los capítulos, sobre todo los referentes a la infección de gripe que se desató entre los habitantes del centro penitenciario, que no hicieron más que aletargar el ritmo de la serie. No dudo que la intención de los guionistas era ofrecernos un retrato más complejo de los personajes a la vez que mostrarnos que no solo los zombies son un peligro en este mundo post-apocalíptico; pero si quisiera ver una “serie de personajes” habría optado por otra. Lo siento amigos si no estáis de acuerdo con mi opinión; he abandonado otras series por menos motivos. Jamás he pasado el 90% de un capítulo jugando con el móvil o pendiente del whatsapp, pero con esta cuarta temporada me ha ocurrido varias veces. ¿El problema? Que siempre digo “hasta aquí he llegado”, pero en cuanto la serie vuelva de su parón volveré a caer en la tentación… Soy así de débil.

¿Y a vosotros qué os ha parecido la temporada? ¿Volveréis en Febrero? ¡Contadnos!