la gran estafa americanaDesde que en 2010 estrenara The Fighter, David O. Russell se ha convertido en el niño prefe de los señores de la academia. Le adoran y, por ende, le nominan. Lo mismo pasa con los actores, que repiten sin dudar con él y no es para extrañarse: le ha dado el Oscar a  , Melissa Leo y Jennifer Lawrence y consigue nominaciones para todos año tras año, lo que es una auténtica perita en dulce para estar en el candelero hollywoodiense. Su última película, La gran estafa americana, ya es otro éxito tras ganar multitud de premios -como el Globo de Oro a Mejor Película Comedia o Musical o el que le otorgó el Sindicato de Actores– y afila sus garras para arañar algún Oscar de las 10 nominaciones que acumula -junto con Gravity, más que ninguna otra cinta este año. Pero, ¿se merece esta película tanto reconocimiento?

Esta vez el cineasta nos traslada a la década de los setenta y nos presenta una singular pareja de estafadores (Bale y Adams) que tras un fracaso se ven obligados a trabajar para un ambicioso agente del FBI (Cooper) e infiltrarse en el mundo de los corredores de bolsa para pillar a los más mandamases de Jersey. Todo en un contexto de falso lujo donde los hombres llevan peinados más elaborados que las mujeres, los vestidos quitan el hipo y se rompe para siempre con el sujetador, pero nunca con el eyeliner y el pintalabios. La corrupción será la excusa que elige O. Russell para hablarnos de la mentira y de las falsas apariencias, de lo que se oculta tras un cruce de miradas, una sonrisa o un peluquín, ¿es todo lo que parece? No, hay un esfuerzo por crear el cuadro perfecto del sueño americano, pero en cuanto rascas un poco la pintura se cae para dejar ver la realidad… a no ser que seas un extraordinario farsante.

Una película de actores

jennifer lawrence amy adams american hustleSin duda lo mejor de esta cinta son los actores y ese es el verdadero triunfo de este director, que los mima y hace que se luzcan, y el resultado se nota. Ellos –sobretodo ellas- levantan el film, entretenidísimo y divertido, que nos hará pasar un buen rato mientras intentamos desentrañar la trama -siempre que no nos despistemos con la permanente de Cooper-. Es una película de esas que gustan, por lo general, a todos los públicos, como todas las cintas del estadounidense, sin embargo, esta vez da la impresión de que ha pecado demasiado de populista. Quizás La gran estafa americana hubiese sido mejor con un poquito más de mala leche: un poquito más de sexcándalo, un poquito más de violencia o sangre o acción o algo más taquicárdico y un poquito menos de para todos los públicos. Ahí está el gran fallo de O. Russell: sabe trabajar con actores pero como director le falta algo y no porque imite a Scorsese o copie el famoso plano de Tarantino su película va a ser mejor. Como en ella, en el director todo son apariencias y quizás debiera aprender más de estos maestros y sus películas –ahora que ha salido El lobo de Wall Street, que tiene mucho de lo que le falta a este film- en vez de solo imitarlos.

No obstante, no te pierdas esta película, podrás verla con tu madre, con tu padre, con tu hermano/a… apuesto a que a la mayoría le gustará y a ti también, tiene cualidades para hacer más divertidos 138 minutos de tu vida y por eso –y por su elenco- ya merece la pena. Eso sí, que no te apabulle su sobrevaloración en cuestión de premios y nominaciones y pienses que es lo mejor del año, corres el riesgo de caer en la estafa.


Y tú, ¿qué piensas de la última película de O. Russell? ¿Cuál es tu favorita de este director? ¡Cuéntanoslo!