la_gran_revancha-cartel-5342Parecía que Peter Segal se metía en un berenjenal al dirigir a en una película sobre boxeo que nos evocaba a dos de las cintas más famosas de sus protagonistas, Toro Salvaje y Rocky, respectivamente. Pues bien, ahora no solo podemos decir que lo parecía, ahora podemos afirmarlo con seguridad. No obstante, la jugada no le ha salido del todo mal, ya que ha creado una película histriónica perfecta para ver en casa con los amiguetes y reírse con ella o, mejor dicho, de ella, pero ¿es que acaso buscaba otra cosa?

Para quien no lo sepa, os explicamos el argumento: Billy ‘El niño’ McDonnen (De Niro) y Henry ‘Navaja’ Sharp (Stallone) son dos boxeadores rivales que nunca llegaron a disputar una pelea de desempate, debido a la retirada precipitada del último. 30 años después les llega la oportunidad de volver a enfrentarse cara a cara en el ring, donde estará en juego algo más que una simple victoria. Aunque tengan otros nombres, todos sabemos que detrás de estos dos protagonistas eran los alter egos de Rocky Balboa y Jake LaMotta y se ha intentado hacer un cumplido –o al menos eso han querido vendernos- a estos clásicos púgiles cinematográficos que, para que quede claro, no necesitaban ningún homenaje o por lo menos no uno así.

La-gran-revancha1_ampliacionEn un tono paródico y de forma muy tópica se van sucediendo una serie de gags –algunos funcionan y otros horrorizan, pero no te queda otra que reírte de la estupidez- y guiños a las películas “homenajeadas”, lo que más me gusta de esta cinta. Entre asalto y asalto, queda algo de hueco para el melodrama y para las emociones… ¡error! Es lo que más desmerece esta película que no tiene ninguna pretensión y la hace un poco más tonta. No obstante, romperé una lanza en favor de De Niro -en su papel de crápula- y Stallone -en su rol de despechado-, que se ríen de sí mismos y de su edad y están bastante graciosos –aunque, por favor, no lo repitáis más veces-. No puedo decir lo mismo de Kevin Hart que puede reclamar por no estar nominado a los Razzies de este año. Añadiría una categoría nueva en estos premios, especial para la cinta de Segal: personaje más innecesario; en este caso, el del joven Camden Gray que consiguió desesperarme profundamente con sus absurdos diálogos y escenas.

La gran revancha no es una gran película, pero tampoco se ha venido como tal, así que podemos calificarla de honesta. Ya sabes a lo que te enfrentas cuando vas a verla: tópicos, gags y parodia; así que no esperes otra cosa. Háganse un favor, no se la tomen en serio.


Y tú, ¿has visto ya la última cinta de Peter Segal? ¿Qué te pareció? ¿Eres más de Rocky Balboa o de Jake LaMotta? ¡Cuéntanoslo!