Las_noches_de_Cabiria-623629156-largeFederico Fellini ha sabido escribir con letras de oro su nombre en la historia del cine pese a crear una gran división en el público, parece ser que este director italiano es de esos tipos a los que amas o a los que odias. Lo que está claro es que su cine se ha quedado grabado a fuego y parece impensable autodenominarse cinéfilo sin haber visto, o al menos intentarlo, alguno de los grandes títulos que ha dejado de herencia: como La Strada (1954), La dolce vita (1960) –para más señas, la escena en La Fontana di Trevi con  – u Ocho y medio (1963), entre otros. Le hace famoso, también, el ser uno de los adeptos al movimiento neorrealista italiano –junto con otros relevantes nombres como Vittorio de Sica, Luchino Visconti, o Roberto Rossellini– abre para él el subgénero del realismo mágico, donde se podría incluir la cinta Las noches de Cabiria (1957), que se alzó como ganadora del Premio Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa.

En esta galardonada y aclamada película nos hablará de Cabiria, una mujer de gran corazón que ejerce la prostitución del extrarradio de la capital italiana. Pese a su trabajo, sueña con encontrar el amor verdadero que la saque de calle, pero sus pretendientes suelen ser despreciables hombres que se aprovechan de ella. Este argumento será aprovechado por Fellini para poner de manifiesto temas que nos incomodarán y nos harán sentir heridos, como se sentirá Cabiria cada vez que la ultrajen. Una cantidad de personajes variopintos y marginales personajes encarnarán los demonios de la protagonista y le pondrán la zancadilla constantemente. Sin embargo, quedará un hueco para la esperanza porque, como reza el film: Se sufre, se pasa de todos los colores, pero luego llega el momento de ser feliz para todo el mundo.

cine5160912Con poesía, Fellini nos guiará por el mundo de la prostitución, por la Iglesia, nos subirá a un escenario con un mago… todo para mostrarnos la cara oculta de la luna, lo que no queremos ver: la maldad humana. La pobre Cabiria tendrá que luchar contra sus enemigos, pero siempre lo hará con una sonrisa mientras una lágrima negra, teñida por el rimmel de sus ojos, le cae por la mejilla. Porque siempre habrá algo por lo que merezca la pena seguir adelante y, pese a que es una cinta complicada de ver, la lección será positiva. Cabiria es interpretada soberbiamente por una graciosa Giulietta Masina, pareja y musa del director, brilla con luz propia como una flor que crece entre la basura.

Con una puesta en escena sin miramientos, la película transcurrirá con las melodías que entona Nino Rota que serán inolvidables y más cuando se acompasen con la escena final –inolvidable y magnífica- que pondrá la guinda a una cinta que nos hará daño, pero nos dará una lección.

Y tú, ¿has visto ya este clásico del cine Italiano? ¿Eres de los que aman o de los que odian a Fellini? ¡Opina!