Roque_Baños“Se han dicho demasiadas cosas desde lo alto de un púlpito, que no tienen base ni argumentación válida”. Así de rotundo defiende al cine español este compositor y director murciano, de sobra conocido por esas bandas sonoras convertidas en obras de arte, que a más de uno nos han puesto la piel de gallina. Tras conquistarnos con su música, Roque Baños, ganador de tres Goya por las BSO de Salomé, Las 13 rosas y Los crímenes de Oxford, está consiguiendo hacer lo propio con la industria de Hollywood. Una mezcla de talento y esfuerzo, aliñada con una pizca de suerte, ha propiciado que directores de la talla de Sam Reimi o Spike Lee hayan contado con él. En esta entrevista nos habla de todos los detalles sobre su salto al otro lado del charco, su trabajo en la recién estrenada Oldboy, y su punto de vista sobre la situación del séptimo arte en nuestro país. Además, nos adelanta cuál será su próximo proyecto… ¿qué más se puede pedir?

Por si haber trabajado con Sam Raimi en Evil Dead fuera poco, ahora has compuesto la banda sonora de Oldboy, lo nuevo de Spike Lee. ¿Es difícil codearse con los pesos pesados de Hollywood?

Verdaderamente, no. La vida me ha demostrado que la gente que realmente es grande, es la más humilde.

Parece que la meca del cine se ha rendido a tus pies —muy merecidamente, por cierto—. ¿Cómo es trabajar al otro lado del Atlántico? ¿Muy diferente al ritmo de España?

Muchas gracias. Por fortuna, no he encontrado grandes diferencias. El ritmo de trabajo ha sido muy similar, al menos por el momento… Supongo también que en parte depende mucho de cómo quiera el director abordar la música, de los productores y de la película en sí.

Tras películas como Intruders, Frágiles y, más recientemente, Evil Dead, parece que le has tomado la medida al género de terror… ¿Cuáles son los ingredientes de una buena banda sonora para poner la piel de gallina al público?

En Evil Dead, por ejemplo, que es la más reciente de ellas, utilicé orquesta sinfónica y coro. Un estilo más clásico en cuanto a sonido, pero muy moderno en cuanto a melodías y diseño temático, consiguiendo una sonoridad con coordenadas de música contemporánea para poder jugar libremente con efectos de voces de coro y de orquesta, sin usar la electrónica, tan común en este género. El coro aportó además un carácter gótico a todo, y como elemento a destacar, introduje una sirena acústica, a modo de elemento de peligro, de algo que nos amenaza y que nos mantiene alerta. Esto no son más que herramientas específicas para este caso, cada cual tiene su voz propia. En otras películas, como Frágiles e Intruders, también empleé orquesta y coro, y algunos otros efectos que mantuviesen al espectador en tensión. Pero lo que realmente importa es dar con el tono de cada peli y adentrar al espectador en ese mundo.

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Pero, como a nadie le gusta encasillarse, ahora has cambiado de tercio completamente con la ya mencionada banda sonora del remake de Oldboy. ¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar en este proyecto?

Nathan Kahane y Peter Schlessel, productores de Evil Dead, también han participado en la producción de Oldboy. Quedaron tan contentos con el resultado de la primera, que me propusieron al resto del equipo para que fuese yo quien compusiese la banda sonora de este filme de Spike Lee.

Supongo que la angustia y la incertidumbre son, entre otras, las sensaciones que has querido transmitir esta vez con tu música. ¿Ha sido muy difícil componer la BSO de un film que está basado en un popular manga japonés?

Es una música que transmite la incertidumbre y la tensión del protagonista, psicodélica incluso, por el ambiente en el que se desarrolla la historia, con tintes de locura y también esperanzadora. Un buen cóctel. Lo cierto, es que el entendimiento con los productores fue muy bueno, y eso me permitió acabarla en un tiempo record, pero también es verdad que lo más complejo fue encontrar el tema principal, precisamente porque la locura o lo que le pertenece a esta, son términos tan abstractos y tan subjetivos, que resultó la parte más costosa. Una vez localizado, todo fue como la seda.

Después de esto, suponemos que te lloverán las propuestas. ¿Puedes adelantarnos alguno de tus próximos proyectos?

Heart of the Sea, de Ron Howard. Una maravillosa película, con la que estoy muy ilusionado.

Ya que tenemos la suerte de poder conocerte un poco mejor, nos gustaría saber cuál fue la banda sonora que más te gustó cuando eras pequeño y la que más te ha marcado como profesional.

Fue E.T. Al verla por primera vez con 14 con años, quedé tan fascinado que supe que a lo que quería dedicarme era a componer música de cine. Una que me cautivó, entre muchas otras, pero que de alguna forma me ha marcado es Encuentros en la Tercera Fase, también sin duda.

Si pudieras elegir una película de cualquier época, ¿cuál es la BSO que más ilusión te habría hecho componer?

Me habría encantado componer la música de la trilogía de El Señor de los Anillos, por ejemplo.

¿Qué es lo que más echas de menos de España? ¿Cómo vives desde Los Ángeles la situación del cine español y las críticas que sobre él se han vertido recientemente?

Sin duda, mi familia, mis hijos, mis amigos, la gente que quiero… ¡y la gastronomía! (risas). ¡Qué gusto da regresar y disfrutar de la comida de nuestra tierra! Aunque ahora resida en Los Ángeles la mayor parte del tiempo, sigo muy de cerca las noticias que atañen a España y me provoca mucha tristeza la mala situación que se está viviendo en estos momentos. También las que hacen referencia al Cine español. Se han dicho demasiadas cosas desde lo alto de un púlpito, que no tienen base ni argumentación válida. Nuestro cine cada vez es mejor, de mucha calidad y está siendo muy reconocido y valorado fuera de la península Ibérica. Esta es la realidad. Además, el cine no solo es cultura, también es empleo. Abarca muchos sectores profesionales en una sola Industria. Genera empleo, tanto para el actor principal, que está en primera línea y que tiene una imagen pública, como para los transportistas o las empresas de limpieza, que aparecen en los créditos del rodillo final, por citar algunos de los rangos profesionales que, distando tanto uno de otros, forman parte del mismo equipo y de la misma producción.

Tomen nota, señores. Se puede decir más alto, pero no más claro… ¡Chapó!