Posados de actores, localizaciones, rodajes, instantáneas clásicas del séptimo arte, entradas en oferta… Las posibilidades que Instagram ofrece a los amantes del cine van más allá de seguir las cuentas de las actrices más buenorras del momento. Te mostramos una selección de los usos y costumbres de esta red social de la mano de algunas de las cuentas más activas del mundillo del cine.

Adriana Ugarte1. Book fotográfico. Una forma tan estupenda como cualquier otra de lucir palmito. Viene a ser la versión glamourosa del escote/torso-desnudo en el baño. Y hay actores, y sobre todo actrices, que lo usan para ese fin, aunque sin llegar a los límites de Rihanna, Beyoncé o Cristina Pedroche. En la cinematografía patria tenemos, por ejemplo, a Adriana Ugarte, muy dada ella al selfie-con-morritos. O la cuenta de Blanca Suárez, que también se encanta pero que destila un toque más elegante, más de posado artístico. La de Liv Tyler incluye todos los tópicos de la aplicación: gestitos sexies, primeros planos de calcetines, desenfoques, bucólicos paisajes… -pero sin alcanzar, obvio, el nivel de ñoñería de la jefaza del rollo indie-. Los chicos también gustan de posar, no se crean. La de Paco León es ecléctica, pero se nota que le tiran los flashes…

2. Autopromo. Mientras que la cuenta Book se nutre de boquitas de piñón e instantáneas de qué guapa soy y qué tipo tengo, en la Autopromo el actor/actriz/productor/utilero se dedica a colgar fotos del rodaje que le ocupa, el cartel de su último estreno o el photocall de tal entrega de premios. Mucho más profesional y menos exhibicionista que la anterior mientras que a efectos de contentar seguidores cumple también con su función. La cuenta de Javier Cámara es un buen ejemplo, aunque es verdad que la mayoría de las caras conocidas del mundo del cine a las que hemos espiado combinan estos dos usos.

SantiagoSegura3. Directores Social Media. Si eres usuario de Twitter conocerás lo activos que son por esos lares algunos directores patrios. Destacamos a Álex de la Iglesia que, además de alguna que otra foto de los actores con los que trabaja, usa la aplicación para colgar todo tipo de muestras e influencias artísticas: carteles, grafittis, cómics, pintura clásica, grabados…; a Daniel Sánchez Arévalo, una mezcla entre el Instagram Viajero y el Autopromo; y a Santiago Segura, simple y pura miscelánea cinematográfica.

4. Álbum de clásicos. A quien le gusten las fotos en blanco en negro, las imágenes de rodajes antiguos o los posados de las divas de los años dorados de Hollywood, en Instagram tiene un filón. Joan Crawford, Gene Tierney, Norma Jeane  y/o Marilyn, bellezones de época o un batiburrillo de estrellas del celuoide. Sí, hay muchos blogs y páginas con este tipo de material, pero no con tanto y todo junto. Un placer.

Bryan Cranston5. Galas, festivales y otros saraos. Para ver -y criticar- los modelitos de la alfombra roja, los photocalls del evento, los besos de los ganadores a sus estatuillas, las imágenes de la cena que se quedan fuera de las galerías de los medios… Por ejemplo, en la cuenta de los Globos de Oro muestran muchos momentos simpáticos de la pasada gala -como este posado de Mr. White con su estatuilla-; en la de los cines Callao o la del festival de Sundance suelen colgar imágenes de sus eventos; y desde la Seminci organizaron la primera quedada entre sus instagramers, Instameet #58Seminci.

6. Cuentas desaprovechadas. Otras piezas de la industria cinematográfica, sin embargo, aún no están convencidas de las bondades de Instagram. Y aunque poco a poco van brotando en esta red cuentas de productoras, distribuidoras, salas de exhibición… muchas de ellas nacieron de la iniciativa de un becario multitarea y pasaron después al limbo de los perfiles inactivos. Aún así, de vez en cuando cuelgan alguna foto interesante: Fotogramas, SonyPicturesDreamWorks Animation o varias desangeladas cuentas de Cinépolis. ¡Espabílense, communities!

Jobs7. Tráiler de 15 segundos. El pasado verano se estrenó Jobs (Joshua Michael Stern), el biopic del fundador de Apple, y su productora, Open Road Films, decidió apostar por la promoción en las redes sociales y estrenó un minitráiler de la película creado específicamente para este medio. Presumieron de que era el primer tráiler en debutar en Instagram –aunque antes otros ya habían probado a hacer lo propio en Vine-.

8. Promoción. Imaginación. Viralidad. Sus posibilidades en este campo no están aún exprimidas, pero en los últimos meses hemos visto un par de acciones interesantes. Desde la cuenta de X-Men llevan tiempo creando expectación respecto al próximo estreno de la saga de Marvel, primero lanzando clips, luego imágenes exclusivas y finalmente, la pasada semana, una colección de portadas de Empire Magazine con los protagonistas de X-Men: Días del futuro pasado (Bryan Singer). Y otro caso: Star Wars inauguró cuenta en diciembre y la estrenó con la autofoto de Darth Vader bajo el título ‘Otro día en la oficina’. La gracia se extendió rápidamente por Internet y actualmente suma 64.000 ‘likes’.

Ariel Disney9. @princesasDisney. ¿Cómo sería la cuenta Instagram de una princesa Disney? Esa es la premisa que siguen los creativos de BforBel Original en este ‘If Disney princesses had Instagram…’. Los viajes de Jasmine, los posados #nofilter de Blancanieves, la imagen de los padres de Ariel antes de su accidente o la activista Pocahontas  y su #stopanimalcruelty. Lo mejor, los comentarios.

10. 2013: Nacimiento del cine mudo. Y cerramos con una ideaca que surgió hace unos meses para promocionar el Festival de Cine Mudo de Toronto. Los creadores, la agencia canadiense Cossete, lo vendieron como “la primera película de cine mudo en Instagram” y consistió en colgar una escena dividida en varias entradas consecutivas con ligeros cambios entre ellas. Al desplazarse rápidamente en la línea de tiempo se consigue el efecto de animación con el que nació el cine a partir de aquel ‘Caballo en movimiento’ de Eadweard Muybridge. Últimamente se han conocido más ideas por el estilo, que experimentan con animar la imagen estática de Instagram. Por ejemplo, un corto realizada a partir de 852 fotografías que su autor, Thomas Jullien, tomó prestadas de instagramers anónimos y montó en una especie de stop-motion que recuerda a los time lapses.