Un inglés, un mexicano y tres estadounidenses… no, no es un chiste, son los nominados este año a Mejor Director en los Oscar. En esta ocasión no ha habido ausencias imperdonables como el año pasado, más bien una ligera sorpresa por la nominación de Martin Scorsese, que no entraba casi en las quinielas; un poco de agotamiento por volver a ver a David O. Russell, por tercer año consecutivo;  un poco de tristeza por los que se han quedado a las puertas, como los hermanos Coen, Jonze, Allen o Greengrass. No vale lamentarse: un ganador entre cinco nominados tras 365 días de cine, eso son los Oscar. Solo esperemos que gane el mejor aunque, seguro que tampoco hay una opinión homogénea al respecto. Pasemos sin más dilación a analizar sus posibilidades.

Alfonso Cuarón, por Gravity

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Este es su año. Hasta ahora había pasado más bien “desapercibido” por su trabajo de dirección y no porque hiciese malas películas, sino porque nunca antes había estado nominado en esta categoría –su película Hijos de los hombres fue nominada a tres Oscar: guion, fotografía y montaje-. Sin embargo, lo que ha hecho Cuarón con Gravity este año casi no es de este mundo, nadie –ni siquiera aquellos a los que no les guste la película- pueden negar que su trabajo deja con la boca abierta y es incontestable. Aquí tenemos al próximo ganador del Premio Oscar al Mejor Director de este año, será el primero de nacionalidad mexicana.

Steve McQueen, por 12 años de esclavitud

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Ay, ¡cómo me gusta este director! Tres películas en su haber y cada cual mejor: Hunger, Shame y, este año, 12 Años de Esclavitud. Las tres con su inseparable Michael Fassbender, del que es capaz de sacar lo mejor.  Su estilo europeo y sus largas escenas en las que explota las emociones del espectador han convencido a los académicos de Hollywood, como no podía ser de otra forma. Aún no le ha llegado el reconocimiento debido, pero con este último film por fin ha sido nominado, aunque Cuarón le pone muy difícil su victoria, pero si se alzase con el premio sería el primer director de color en ganar la estatuilla dorada. Méritos no le faltan y seguro que acabará ganándolo tarde o temprano si sigue rodando con la misma calidad.

David O. Russel, por La gran estafa americana

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Se ha ganado –y con razón- el apodo de “mimado de la academia” y es que desde The Fighter ha encadenado tres nominaciones seguidas en esta categoría- Sus películas gustan, sabe sacar a relucir lo mejor de sus actores, pero como director… no es gran cosa. En La gran estafa americana se ha limitado a imitar sin ser capaz de desarrollar un sello propio, por ello creo que esta nominación es injusta y más si observamos los nombres que se han quedado fuera y quizás lo merecían más. ¡Están locos estos académicos!

Alexander Payne, por Nebraska

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Dos Premios Oscar a Mejor Guion Adaptado y dos nominaciones a Mejor Director -ambas por Entre copas y Los descencientes- tenía Alexander Payne antes de Nebraska, su sexto largometraje. Empieza a quedarnos claro que su estilo gusta a los académicos y no nos extraña, al menos con este último largo en el que el director pretende tocarnos la fibra con las relaciones padre-hijo. La nominación era clara desde hace algún tiempo, pero como ya hemos dicho, la victoria de Payne el próximo 2 de marzo está más que difícil, tiene por delante al titán Cuarón, pero si él no lo ganase, tendría que pasar por encima de McQueen y Scorsese, algo muy complicado -por no decir imposible-. Es probable que la academia le siga nominando y quién sabe si a fuerza de insistir algún día tenga que hacer un hueco a un Oscar en su estantería.

Martin Scorsese, por El lobo de Wall Street

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Scorsese lo ha vuelto a hacer. Una frase tópica y repetitiva, pero es la pura verdad. Su último trabajo es para quitarse el sombrero, 180 minutos frenéticos de sexo, drogas, dinero y corrupción al más puro estilo capitalista. Un goce para la vista y el oído, lo que se llama una masterpiece en toda regla. Si ya teníamos claro que Marty era grande, con El lobo de Wall Street viene para demostrarnos que aún no está oxidado y que sabe superarse con más sexo explícito y más “fucks”, pero sin cambiar algo: su genialidad a la hora de plasmarlo en la pantalla. No le nominaron por Taxi Driver, no ganó con Uno de los nuestros, tuvo que esperar a ser reconocido en 2009 con Infiltrados y este año lo más seguro es que se vaya de vacío, pero yo no me quiero morir sin volver a ver a mi querido Scorsese subiéndose al estrado para ganar otro Oscar. Así que, por favor: hazlo otra vez, Marty.

¿Quién se llevará el gato al agua? Tendremos que esperar al día 2 para saberlo. Mientras tanto, puedes aprovechar para comentarnos quién es tu candidato favorito.