centro niemeyerHace ya algunos meses, justo los que han pasado desde el último Festival de Cine de San Sebastián, escribía yo una crítica bastante negativa sobre Vivir es fácil con los ojos cerrados. Tal vez si volviera a ver ahora la película, con otra perspectiva, cambiaría ciertas frases furibundas que solté por aquel entonces. Pero, comprendedme: lo que me encontré en aquel cine de San Sebastián no era para nada lo que yo iba esperando ver. Una vez más, las falsas expectativas hicieron su efecto en mí. Eso sí, mantengo mi opinión general de la película, y lo reproduzco de nuevo por aquí: lo último de David Trueba me puede parecer “bonico” y “tierno” y puede transmitir muy buenas sensaciones, pero mi impresión general tras haber visto la cinta es: “Pero qué cansino y agotador se me hace el personaje de Javier Cámara…”. Y a partir de ahí, imaginad.

Traigo todo esto a colación porque el pasado sábado asistí al denominado ‘Ciclo de la Palabra’ del Centro Niemeyer de Avilés, donde acuden diversas personalidades del mundo de la cultura para mantener un coloquio alrededor de temas variados. Y como bien resaltó el entrevistador en esta ocasión, “los autores convocados con muchos meses de antelación llegan después de recibir premios de gran importancia”, ya que el sábado subía al escenario el recientemente galardonado David Trueba. Aplauso sentido de la platea; Trueba empezaba con muy buen pie: “Para mí, el premio es estar aquí, charlando con gente que ve lo que haces”.

Seis Goyas que no pesan

David Trueba NiemeyerAunque seis Goyas en la espalda de uno podrían ser motivo suficiente para que el éxito se te suba rápidamente, la amplia carrera que Trueba tiene detrás y su buena cabeza nos convencieron enseguida de lo contrario: “El premio es una suerte, y una alegría, y una oportunidad, pero no forma parte de mis sueños particulares. Una sala de cine llena y que aplaudan todos al final de la película; eso es un premio”.

La charla derivó por otros derroteros ajenos al éxito traído por los premios, como el acto creativo –“un libro o una película suele ser un capítulo cerrado en tu propia vida tanto laboral como personal”– o la música, tema muy importante y recurrente en la filmografía del cineasta: “Creo que la canción es la esencia de la segunda mitad del siglo XX, más allá del cine, de la televisión, de la radio… Porque las canciones contienen palabras, contienen música, pero sobre todo contienen momentos, instantes…”. En esas, ya nos tenía a todos metidos en el bolsillo. Y continuó: “(La canción) me parece lo más parecido a un relámpago. Basta con que uno vaya por la calle y oiga una canción saliendo de un coche parado en un semáforo para que te sitúe en el momento en que la canción y tú compartisteis algo. Yo creo que la vida se mide en 12 canciones, en un álbum”. Sensibilidad infinita la de este hombre.

“Todas las películas son del momento en el que se hacen”

Llegaba ya el momento de hablar de la cinta que le llevó a ser el triunfador de la última ceremonia de los Goya. Y habló Trueba: “Yo nunca quise que John Lennon tuviera una presencia o apareciera en la película. Lo que me importaba era la resonancia, porqué unos señores que hacen música son tan importantes y forman parte de nuestra cultura”. Y a raíz de esto surgió la pregunta: ¿Los temas tratados en Vivir es fácil…, tan de actualidad a su manera, estaban buscados a propósito? Ya oísteis la famosa y comentada frase de Natalia de Molina al recoger su Goya: “Yo no quiero que nadie decida por mí”. A ello respondió el cineasta con una reflexión muy interesante: “Todas las películas son del momento en el que se hacen. Tú ves una película futurista hecha en un año y otra hecha en otro y son distintas, cada una con las preocupaciones de su época. La gente se hace preguntas y al final las preguntas son siempre las mismas, aunque unos las trasladen al pasado en las películas de época y otros al futuro en las de ciencia-ficción”.