cartel_her_0Hay películas que no sabes qué tienen. Es algo especial que te hipnotiza, que te sumerge en la narración. Puede ser una interpretación atrayente y muy cálida, una dirección encaminada a mostrar soledad y sentimientos o la dulzura de una actriz que solo se oye. Es algo extraño, distinto, original, contrario a lo convencional de cualquier otro film que se precie. Hablamos en este caso de Her, una historia tan conmovedora, sentimental, rompedora y rara, que aun mereciéndolo no ganará el Oscar a Mejor Película.

A partir de este viernes, podréis comprobar si me excedo, si para vosotros es una bella historia o es una exageración sin pies ni cabeza. Para gustos los colores. Os puedo adelantar que, con 5 nominaciones a los Oscar, tiene casi asegurado el de Mejor Guion Original para su director, Spike Jonze, uno de los personajes más innovadores y estrafalarios de Hollywood. Y todo ello no por su conducta ni su aspecto, sino por otras películas como Adaptation (2002) o Cómo ser John Malkovich (1999), que le han dado esa fama, una popularidad que echa para atrás a los excesivamente clásicos miembros de la Academia de Hollywood. Quizá sea una de las razones de por qué no aspira con más opciones a llevarse el premio a Mejor Película, lo cual sería una sorpresa.

Catalogada por el American Film Institute entre las 10 películas del año, extraña que el papel de Joaquin Phoenix, uno de los mejores de su carrera, un hombre solitario pero divertido y con ganas de vivir, no haya tenido la repercusión de sus otras películas, y prácticamente los Globos de Oro son los únicos galardones importantes que le han tenido en cuenta. Los Oscar también han ignorado al polifacético Jonze entre los nominados a Mejor Director, aunque le han reconocido como candidato, además de por el guion, por ser compositor de la canción original de la cinta (The Moon Song) junto a su expareja Karen O, líder de los Yeah Yeah Yeahs, que actuará en la ceremonia de entrega.

Humanos robotizados y ordenadores sensibles

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El protagonista trabaja en una empresa escribiendo poemas y cartas a domicilio para terceros enamorados. Todo marcha con normalidad hasta que le instalan un sistema operativo que ordena sus correos y archivos, en una generación de idiotas, en palabras de Albert Einstein: una sociedad pegada a la tecnología, con menos contacto personal del que se debería tener y a la que, desgraciadamente nos vemos abocados. Esa sensación que transmite de proximidad y realidad, de buscar compañía a toda costa para combatir la ausencia de vivencias, ayuda mucho a la película.

La dulce voz femenina de un sistema operativo llamado Scarlett Johansson se convertirá, para sorpresa del espectador, en algo más que un avisador de novedades. La actriz debería ser considerada para premios -como ya pasó en el Festival de Venecia-, pues da una clase magistral de cómo emocionar e interpretar solo con las cuerdas vocales, al menos en versión original, pues no sabemos cómo será el doblaje al castellano. El ritmo de la película es quizás el aspecto más débil, lento con tensión mantenida hasta el final, sin grandes sobresaltos, pero se compensa con diálogos brillantes y situaciones que te harán reflexionar sobre quiénes son los auténticos seres humanos, si los ordenadores o las personas.

A destacar también una tecnología y unos aspectos técnicos sobresalientes, con una estética de colores llamativos, y la sencilla aparición cumplidora en roles secundarios de gente como Olivia Wilde, Rooney Mara o Amy Adams, quien también estará presente en los Oscars con La gran estafa americana.

La gran enseñanza de esta bonita historia sin complejos es que hay que disfrutar, no importa cómo ni con quién, y simplemente vivir en cualquiera de sus formas. ¿Qué os pareció a vosotros?

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