Raúl arevalo (1) llegó al mundo un 22 de noviembre de 1979, madrileño, de Móstoles. Quizás su madre, cuando le daba a luz, no se imaginaba que en ese momento estaba trayendo al mundo al futuro del cine español, pero desde hace algunos años tiene que tener claro su logro. Próximamente estrenará La vida inesperada, dirigida por Jorge Torregrossa y con guion de Elvira Lindo, en la que comparte cartel con Javier Cámara y Carmen Ruiz. Promete.

Sin embargo, para llegar a ser lo que es hoy, Raúl Arévalo ha recorrido un largo camino que comienza en la mítica serie Compañeros –si eres actor español y no has pasado por ella o por Al salir de clase, no eres nadie- para dar el salto al cine con un pequeño papel de camarero en la cinta Los abajo firmantes (2003), de Joaquín Oristrell, que le llevará a trabajar junto a grandes como Ana Belén y José Sacristán en Cosas que hacen que la vida valga la pena (2004). Hasta que por fin llegó la suerte de su vida, llamada Daniel Sánchez Arévalo, que le dio un papel en el que brilló con luz propia. Hablo de su rol en la tremenda AzulOscuroCasiNegro (2006) –le gusta hasta a Boyero-, que bien le valió el Goya como Actor Revelación ese año. Lógico que desde ese momento el director, por entonces novel, le fichase como uno de sus actores fetiche junto a   y Antonio de la Torre.

Más que un chico Sánchez Arévalo

Raúl arevalo (3)A partir de ese momento, al actor madrileño se le abrieron puertas que le llevaron a trabajar con directores como Antonio Banderas, Gracia Quejereta, Jose Luis Cuerda o Icíar Bollaín y nos hizo creer que era malagueño, que era un fraile bueno, que era un cura malo, un profesor que veía muertos, un azafato gay o un beato católico que descubre el placer de las “cosquillitas” -papel que le valió otro Goya-. También dio un pequeño paso en la industria estadounidense al aparecer como soldado capturado en la cinta de Steven Soderbergh, Che: guerrilla,  ¡miren miren, señores de Hollywood! Sin embargo, si por algún extraño motivo tuviese que elegir uno de sus papeles a punta de pistola, elegiría el del primo Julián, el Sardinuca, mi personaje preferido de Primos (2011), con el que sin dudar -aquí nadie tendría que amenazarme- me iría de fiesta. Nos regala momentos estelares y su naturalidad en un papel que bien podría haber sido llevado al histrionismo demuestra que le sobran tablas.

Presente y futuro

Raúl arevalo (2)Como no para, sus papeles cinematográficos los ha ido intercalando con el teatro y la televisión. Ha pasado por series como Hospital Central, Cuéntame cómo pasó o Aída, aunque ahora le podemos ver fijo en la exitosa El tiempo entre costuras –por favor, comparen este papel con el de Primos y díganme si no es un grande- y en Con el culo al aire. Por otro lado, en el cine últimamente hemos podido disfrutar de él en Los amantes pasajeros (2013), en uno de los mejores papeles de una de las cintas más criticada de Almodovar que te puede gustar más o menos, pero no reírse con el trío de azafatos es imposible. El rodaje de esta película solo le permitió hacer un cameo en La gran familia española (2013), en un papel tan corto como el que interpreta en la original propuesta de Juan Cavestany, Gente en sitios, en un sketch en el que se mete en un pequeño aprieto. ¿Y qué hay del futuro?, se preguntarán, pues tiene dos proyectos fijos bastante interesantes para seguir disfrutando de él en 2014 –además de La vida inesperadase trata de: Murieron por encima de sus posibilidades y La isla mínima, a los que no quitaremos el ojo de encima.

Hay círculos empeñados en hacernos creer que el cine español es de baja calidad, sin embargo, cuando yo veo trabajar a actores made in Spain como Raúl Arévalo me doy cuenta de que esas personas tienen que ver muy pocas cintas de corte nacional -o no saben apreciar el valor de su trabajo-. Seguiré asistiendo a la cita con este actor en las salas de cine para reír con él, llorar con él u odiarle si es preciso –sí, en Los girasoles ciegos quise matarte, Raúl- porque, por si no lo habíais notado, es uno de mis actores favoritos, sin necesidad de usar la coletilla “del cine español” y hoy en día, en los que la industria hollywoodiense lo acapara todo, es mucho decir. Solo una cosa más: ¡gracias, madre de Raúl Arévalo!

Y tú, ¿con qué papel de Raúl Arévalo te quedas?