Hannibal CartelLos caminos del mundo televisivo son inescrutables. Mientras series de una calidad más que cuestionable como ________ -aquí que cada uno inserte la que mejor le parezca- arrastran tras de sí una marea de televidentes otras, como Hannibal, son condenadas a desaparecer de la mesa cuando apenas hemos saboreado los entrantes.

La serie de Bryan Fuller es sin lugar a dudas una de las apuestas más potentes de los últimos años. Lástima que sus raquíticas audiencias -apenas tres millones de espectadores y en torno al 1.0 en demos- la hayan sentenciado antes de tiempo. Aún es pronto para saber si NBC le otorgará una tercera temporada. De momento sobrevive en la noche de los viernes -conocida como la noche de las series vivientes- siendo tercera opción por delante de las apuestas de FOX y CW. Su futuro no es nada halagüeño, pero en más de una ocasión han aparecido rumores sobre que Netflix podría hacerse con ella, y nosotros que brindamos por ello.

Un regreso de altura

Hannibal ha vuelto por todo lo alto con un impactante y lógico flashforward que ha establecido la nueva tanda de episodios como una cuenta atrás que comienza donde lo dejamos al final de la temporada pasada. Tenemos al frágil e impredecible Will Graham acusado de varios asesinatos, entre ellos el de Abigail Hobbs, tras encontrar varias pruebas que le incriminan. El bueno de Will y su desequilibrada mente no pueden recordar nada de lo sucedido y la defensa en el juicio se basará en su estado de inconsciencia para salvarle de la pena de muerte. Las dudas de Will sobre el doctor Lecter no hacen más que incrementar tras una serie de visiones que le dejan con la mosca detrás de la oreja.Hannibal ensangrentado

Lo descrito anteriormente es más o menos un breve resumen de lo que llevamos de temporada a lo que hay que sumar el característico “asesino semanal” que esta vez ha dado para dos capítulos y que ha servido para mostrarnos a un Hannibal impulsivo y desatado que cada vez se deja llevar más por sus instintos más primarios.

Uno de los pocos puntos flacos que se le achacaban a la primera temporada de la serie era la aparición de ese “asesino semanal”; servían para mostrarnos el funcionamiento de la mente de Graham pero en ocasiones que todo se resolviera en 40 minutos parecía más bien una exigencia de la cadena para preservar un poco ese aire de procedimental y enganchar a la audiencia. En esta segunda temporada la ficción parece querer desprenderse de esa losa y nos ha brindado un espectacular y excesivo “killer” con el que Hannibal Lecter -de forma poco ortodoxa- ha tenido que hacer las veces de Will Graham.

La bestia Mikkelsen

Hannibal es un icono del cine y su imagen siempre estará ligada a la de Anthony Hopkins, pero quien diga que Mads Mikkelsen no está, al menos, al mismo nivel que el veterano actor es que no sabe distinguir una oveja de un caballo. Cada gesto, cada movimiento de manos, cada palabra que sale de esos labios son procesados y ejecutados milimétricamente por el ganador de la Palma de Oro en Cannes. Un actor soberbio e imponente que dota a su personaje de un aura inquietante y que desde ya se encuentra dentro del olimpo de actores televisivos actuales.

Hannibal. Graham encerrado

Vuelta a la tortilla

En El silencio de los corderos era el Doctor Lecter el que permanecía recluido tras una celda de cristal y “colaboraba” con el FBI en la detención de Bufallo Bill. Se da la circunstancia de que es ahora Will Graham el retenido dentro de una tétrica celda con forma de cabina telefónica  estableciendo un paralelismo con el oscuro y asfixiante pasillo de piedra donde Hopkins cumplía condena.

Una de las grandes bazas -que puede jugarle a la contra- de la serie es que parte de un material de sobra conocido por todos (4 novelas y 5 películas). La película de Jonathan Demme se convirtió rápidamente en un clásico del celuloide y reemplazar ese recuerdo en nuestra memoria es prácticamente imposible. Sin embargo, Bryan Fuller y compañía han decidido romper con lo establecido e incorporar a la historia unos cuantos cambios que le han sentado de maravilla y que puede que nos lleven al mismo punto final que el material original pero no por el mismo camino; sí han sido valientes y apuestan por trazar su propia ruta puede que estemos ante algo brillante, retorcido y totalmente impredecible, como la mente del Doctor Lecter.

Y vosotros ¿habéis degustado el segundo plato de Hannibal?