franco 14 pesetasPara conocer nuestra historia y para mejorar como personas, a veces es necesario ver películas que nos revelen lo que tuvieron que sufrir nuestros antepasados más cercanos. El cómico Carlos Iglesias -a quien por cierto ya entrevistamos por estas páginas– dirigió, escribió el guion y protagonizó 1 franco 14 pesetas (2006), una narración autobiográfica basada en algunas de sus experiencias personales, las de un niño que volvió de Suiza, a donde habían emigrado sus padres buscando una vida mejor.

Su debut como director fue el primer film de una trilogía sobre algunas de las emigraciones más traumáticas a las que tuvo que hacer frente la población española durante el pasado siglo XX. Tras la marcha a países como Suiza o Alemania para buscar trabajo en los años 60 y 70, reflejó el exilio de los miles de españoles que huyeron de la dictadura de Franco tras su victoria en 1939, centrándose en el viaje de aquellos niños y sus tutores que llegaron hasta la URSS justo antes de la II Guerra Mundial en la película Ispansi (2011). Tras esta secuela, la tercera parte vuelve a la historia original: 2 francos 40 pesetas se estrena esta semana, contextualizada en los 80, cuando muchos españoles se volvieron a plantear la búsqueda de futuro lejos de su tierra.

Las tres deberían ser películas de obligada visualización. Cuando hablamos de inmigración, no podemos olvidar que nuestros padres, abuelos y parientes tuvieron que sufrir lo mismo a lo que muchas veces criticamos. Además, nuestra generación vive una nueva oleada de emigrantes, aunque no nos suela gustar considerarnos como tales.

Una visión de esperanza

1 franco 14 pesetasComo muchos otros españoles durante los duros años 60 bajo el régimen franquista, Martín (Iglesias) y Marcos (interpretado por un buen Javier Gutiérrez) pasan por penurias económicas y se ven obligados a viajar al país helvético para encontrar trabajo y mandar dinero a sus respectivas familias. La bondad de una gente que les recibe con brazos abiertos hace que la ausencia de los seres queridos sea lo más confortable posible, hasta que ellos puedan reunirse para emprender una vida mejor. Una historia que, pese a ser lejana en el tiempo, nos tendría que resultar familiar dada la crisis actual. ¿La diferencia? Que quizás ahora el dinero sea más importante y ahora no nos reciban con tanta amabilidad ni oportunidades. 

La visión realista y esperanzadora de la situación convenció al Festival de Málaga, que la premió con el Mejor Guion Novel y con el Premio del Público. Sin embargo, los Premios Goya, que normalmente se acercan a películas con actores más famosos y con más presupuesto, la ignoraron y únicamente le concedieron una nominación en el apartado de Mejor Director Novel.

Los verdes paisajes montañosos, la recreación del ambiente y la buena labor de los actores hacen el resto para crear un clásico reciente de nuestro cine. Un film amable cuya única pretensión es mostrarnos que nuestro país fue siempre un lugar de emigrantes con valor para seguir adelante. 

¿Pensáis que Carlos Iglesias debería prodigarse más en el séptimo arte? ¿Iréis a ver 2 francos, 40 pesetas aprovechando la Fiesta del Cine?

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