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Puede que el nombre de Eugenio Derbez no te suene de nada, pero al otro lado del charco, en concreto en México, es uno de los comediantes más famosos y gracias a su primer salto a la gran pantalla está batiendo récords. ‘No se aceptan devoluciones’ se ha erigido como la película mexicana más taquillera de la historia de su país, pero no solo eso, sino que este film se ha convertido en la cinta hispana más taquillera en Estados Unidos.

El largometraje partía con un presupuesto de 5 millones de dólares y ya en su primer fin de semana de estreno en USA consiguió recaudar más de 10. Esta cifra fue incrementando de forma vertiginosa hasta conseguir un promedio de ganancias de casi 45 millones, quitándole el puesto a Guillermo del Toro y su Laberinto del Fauno (2006), que recaudó 37,6 millones en territorio norteamericano.

¿Qué tiene No se aceptan devoluciones para ocasionar tanto revuelo? Pues desgraciadamente, nada. Es una historia con un argumento manido, lleno de clichés que parece sacado de recortes de otras películas del género. El film cuenta la historia de Valentín, un joven mujeriego al que la palabra ‘compromiso’ le produce un pavor extremo. Un buen día una de sus muchas ex le deja a cargo de un bebé, del que ella asegura que el protagonista es el padre. Valentín aprenderá a la fuerza y con más errores que aciertos cómo cuidar de su hija. Aun así, emprenderá un viaje a Los Angeles en busca de la madre, porque su intención es recuperar su vida a toda costa.

Esta historia ya me la han contado

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La primera hora de metraje está llena de gags que intentan ser muy graciosos, pero apenas te consiguen sacar media sonrisa, muy al estilo de la comedia familiar Un papá genial (1999), interpretada por Adam Sandler. Conforme avanza, la película deja a un lado el género cómico -que no consigue desarrollar satisfactoriamente- y opta por moverse en un terreno más serio e incluso dramático que no hay quien se lo crea. Esta parte final podría recordar -salvando las distancias- a la gran película Kramer vs. Kramer (1979), donde Meryl Streep y Dustin Hoffman luchaban por la custodia de su hijo en común.

El público ha hablado y los números en taquilla no mienten. La crítica también ha hablado, pero esta no ha sido tan vehemente con el film. Yo, te digo que mejor te ahorres ver esta cinta que es totalmente prescindible, pero la última palabra la tienes tú.