GAME_CHANGEAño 2008, año de elecciones: John McCain se enfrenta al reto de elegir cuál será su compañero de campaña que se postule al cargo de vicepresidente de los Estados Unidos. Los candidatos que se tenían en mente eran demasiado blancos y demasiado viejos para optar a competir contra el cada vez más ascendente Barack Obama. La elección ideal sería entonces una mujer que atraiga el voto tanto de los conservadores como el de las féminas

Y en esa búsqueda, más pensando en los parámetros del marketing que en un candidato verdaderamente preparado, surge Sarah Palin: gobernadora de Alaska, relativamente joven, madre de varios hijos, conservadora como la que más y con un indudable carisma capaz de atraer a las masas de votantes de clase media; el ‘game change’ (cambio de estrategia) que estaban buscando. Pero… ¿qué pasa cuando no es oro todo lo que reluce?

Game Change es un telefilm de 2012 basado en el polémico best-seller de los periodistas Mark Halperin y John Heilemann, que documenta dicha campaña política. Y ahí radica la clave de que dé tanto miedo: miedo a que haya podido ser verdad todo lo que se nos cuenta en esta entretenida película producida por Tom Hanks para la HBO y que consiguió 3 Globos de Oro y 5 premios Emmy. Premios que, por supuesto, reconocieron la sobresaliente labor de Julianne Moore, que supo metamorfosearse en un calco de Sarah Palin con su expresión vacía y hueca… Tan hueca como su mente, a juzgar por el film.

Cuando la maquinaria electoral se pone en marcha…

Game Change… no hay quien la pare. Eso es lo que debió de pensar Steve Schmidt (Woody Harrelson), uno de los estrategas de la campaña de McCain responsables de la elección de Palin como candidata a la vicepresidencia y que, a fin de cuentas, es el narrador de la historia.

Y es que cuando la presentación ya era oficial, cuando ya estaba todo en marcha, los asesores de McCain (un extrañísimo Ed Harris por culpa de una imposible peluca) se dan cuenta de un pequeño detalle, una “cosita sin importancia”: Sarah Palin es ignorante hasta decir basta. Carismática, sí, pero tonta: sin nociones de política exterior, sin complejo alguno si, en mitad de una entrevista, se tiene que inventar que puede ver Rusia desde su casa en Alaska…

Entre las filas de McCain cundirá el pánico, claro. En un tiempo récord, deberán preparar a Palin para una campaña que ya está en marcha y lograr convencer al electorado de que ellos son la mejor elección en una dura pugna con Obama. El resultado, en fin, todos lo sabemos. Y menos mal, os digo, porque si Palin hubiera llegado a vicepresidenta… Miedo de verdad.

A destacar, como he dicho, las interpretaciones, desde un correcto Harris hasta un siempre eficiente Harrelson -muy en boga últimamente por su gran papel en True Detective-. Cuando acabéis de ver la cinta, no os quedará más remedio que reflexionar sobre adónde nos puede llevar una elección precipitada de estas características. Y es que en política, tanto o más que en otros sectores, no vale el todo por el todo…

Y vosotros, ¿habéis visto ya Game Change? ¿Os parece exagerada la visión que se da de la candidata Palin o creéis que realmente la historia real pudo ser así? ¡Comentad más abajo!