Michael Haneke es un director de cine austriaco curtido en mil y una batallas. Desde que se iniciase en esto de la realización allá por los años 80, siempre se ha mantenido fiel a su estilo seco, sobrio e impactante, hasta el punto de que hoy en día es considerado uno de los maestros del séptimo arte. Los últimos años le han consolidado como un auténtico cineasta de culto, especialmente gracias a La cinta blanca (2009) y Amor (2012), pero su verdadero triunfo ha sido el de mantener la esencia del cine más clásico a lo Elia Kazan -salvando las distancias- en pleno siglo XXI.

Sin embargo, al igual que el cineasta europeo es venerado por el respeto a un estilo, a una filosofía y a una tradición, en cada disciplina artística y laboral hay pequeños resquicios de profesionales que todavía conservan ese toque singular y diferenciador. Uno de ellos bien podría ser Diego Rodríguez, maestro vidriero de la Real Fábrica de Cristales de La Granja (Segovia), quien a través de una meticulosa metodología que combina dedicación e innovación es todo un ejemplo de cómo combinar artesanía con tradición.

Precisamente, Rodríguez es uno de los creadores en los que se ha fijado Alhambra Reserva 1925 para lanzar su nueva y cuidadísima edición, cuya composición es un verdadero “arte por descubrir“. En unos tiempos en los que los avances tecnológicos han pisado por completo a la calidad, no está de más agradecer el hecho de que una cerveza se preocupe tanto por el respeto a un producto tan popular, como bien podéis ver a continuación: