Cartel Jason Becker“Tengo esclerosis lateral amiotrófica. Mi cuerpo y mi habla se han paralizado, pero no mi mente”. Así comienza Not Dead Yet, una película documental que tocará tu fibra sensible. Y es que, te gusten o no los virtuosos guitarristas melenudos de los 80 y los 90, esta historia hará que, desde el primer segundo, admires a un músico prodigioso y a una persona excepcional: Jason Becker.

Coincidiendo con el 21 de junio, fecha en la que cada año se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), te traemos la crítica de esta cinta del director Jesse Vile, al que tuvimos la suerte de conocer en una de sus primeras proyecciones, durante el DOXA, el Festival de Cine Documental de Vancouver (Canadá).

Sigue componiendo con los ojos 

Jason Becker y Marty FriedmanEste documental comienza presentándonos con un ritmo frenético los inicios de Becker, llamado a convertirse en uno de los mejores –si no el mejor– guitarrista de todos los tiempos con tan sólo 16 años. Desgraciadamente, su precoz don para la música se vio pronto truncado por esta enfermedad, que le fue diagnosticada con 19.

El rápido desarrollo de la esclerosis lateral amiotrófica en el cuerpo del guitarrista auguraba que nunca volvería a la música y, lo que es peor, que no viviría para ver su veinticinco cumpleaños. Superando todos los pronósticos, más de dos décadas después sigue aquí para contarnos, sin la capacidad de moverse o hablar, que todavía está vivo y puede componer música con los ojos, gracias a un ordenador fabricado por su padre –desde entonces ha editado varios discos que no tienen desperdicio­–.­

Precisamente, la cooperación de la familia de Jason Becker con el director de la cinta, al que proporcionó la totalidad de su archivo de fotos y filmaciones personales, te hace sentir un miembro más de esa casa en la que el músico vive, todavía hoy, postrado en una silla y recibiendo la visita de seguidores de todo el mundo.

Pero, no se trata solo de una bonita historia de supervivencia y amor a la música, sino de un documental muy bien traído que se ha alzado ya con más de una decena de premios en festivales internacionales. Aunque seguramente sueltes más de una lagrimilla –y también unas cuantas carcajadas–, lo que transmite esta historia es todo menos sensiblería barata. ¡Aquí te dejamos el tráiler!

Para nosotros se ha convertido en un imprescindible. ¿Y tú, te lo vas a perder?