sucedio una nocheSolo tres películas tienen el honor de haber ganado a lo largo de la historia los cinco Oscars más importantes en una edición: Mejor Película, Actor, Actriz, Director y uno de los dos guiones. Antes de Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) y El silencio de los corderos (1991), solo había un film que lo había logrado, allá por 1934 en la época del Hollywood dorado. Claudette Colbert, de quien hoy mismo se cumple el aniversario de su muerte en 1996, fue la protagonista de aquella comedia, considerada como precursora de un subgénero como el de las comedias románticas actuales: Sucedió una noche.

El artífice de esta comedia fue Frank Capra, el creador del sueño americano en aquellas películas que recreaban la atmósfera idílica de la sociedad norteamericana de los años 30 y 40. No hay más que ver el clásico navideño de ¡Qué bello es vivir! (1946) o la crítica política de Caballero sin espada (1939). Para realizarla, se inspiró en la historia de un artículo de revista titulado Night Bus, escrito por Samuel Hopkins Adams. Sucedió una noche supuso el único Oscar para un mito como Clark Gable y, además,  el mejor papel de la dilatada y extensa carrera de Colbert, un rol que le reservó un hueco en la historia del cine mundial.

La relevancia de la cinta se comprueba en el hecho de que en 1993 fue seleccionada para su preservación por la National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que elige solo aquellas cintas “cultural, histórica o estéticamente significativas” realizadas en América.

Un amor muy amable

SUCEDIÓ UNA NOCHE4Ellie (Colbert) es una niña rica y mimada que desea escapar de la influencia de su padre con la boda con un hombre al que este no aprueba. Aunque el progenitor la rescata antes de que consume matrimonio, ella decide huir. A bordo de un autobús con destino a Nueva York conoce a un oportuno periodista (Gable), quien intenta vender su historia para devolverla a su familia, que ha ofrecido una jugosa recompensa. El amor y las típicas disputas entre géneros guían el film a buen puerto, merced a un guion y unas situaciones brillantes. La naturalidad de ambos actores y la química explosiva de la pareja en escena hacen el resto en una ambientación en la que destaca su cuidada fotografía en blanco y negro.

Uno de los momentos más recordados es aquel en el que Colbert detiene un coche al hacer auto-stop mostrando una pierna desnuda (la imagen destacada de este post), una escena que entre lo más conservador de los años 30 levantó alguna que otra ampolla. Además, se la puede considerar como una de las primeras road movies de la historia. Y no es que tenga tópicos, sino que directamente fue de las primeras en crear estas relaciones de amor odio propias de una buena comedia a través de un compuesto amable y agradable de ver que te dejará una sonrisa en la cara.

Os recomendamos encarecidamente que la busquéis y veáis. ¿Qué opináis?  

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