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En esta humilde web dedicamos los miércoles a hablar de lo mítico e imperecedero, de aquellos clásicos a los que el paso del tiempo no ha hecho más que aumentar la estela imborrable que dejaron en su día. Sin embargo, la película de hoy, más que un clásico, es una referencia generacional que cumple su primer cuarto de siglo. Seguramente  la mayoría de todos vosotros recordaréis cuándo fue la primera vez que visteis El club de los poetas muertos (1989) y cuáles fueron las sensaciones que se apoderaron de vosotros al terminar. Sin duda es uno de esos largometrajes que dejan poso tras haberlos visionado y que, conforme pasan los años, provoca en ti una nostalgia y un cariño especial que te invaden al rememorar alguna de sus escenas, de sus diálogos o de sus poderosas lecciones vitales.

Todo empezó  en la prestigiosa Academia Welton durante el curso del 59. Allí, la tradición, el honor, la disciplina y la grandeza eran valores que marcaban los pilares básicos de tan obsoleta institución. Pero aquel año no iba a ser como lo demás; la llegada de John Keating (Robin Williams), el nuevo profesor de literatura, iba a marcar un antes y un después tanto en la vida de los alumnos como en el manido y elitista internado.

Las formas a la hora de enseñar del Sr. Keating ponen del revés el severo sistema implantado en el colegio masculino y, a la vez, invaden una gran curiosidad por parte de unos pocos estudiantes que no dudan en interesarse por el nuevo profesor. Esos jóvenes, por aquel entonces desconocidos, con el paso de los años se han convertido en caras de lo más habituales en el cine o en la televisión. El inicio y el posterior éxito de las carreras de Ethan Hawke, Josh Charles o Robert Sean Leonard comenzó aquí.

El día de hoy no se volverá a repetir

cineciutatdialibroCarpe diem, aprovecha el momento, sé tu mismo, lucha por lo que quieres, duerme poco y sueña mucho… ideales acuñados en nuestra memoria, pero que a veces no nos resulta fácil de poner en práctica porque nos absorbe esa vorágine llamada vida.

El profesor de literatura cambiará la vida de cuatro adolescentes para siempre obligando a que piensen por ellos mismos. A veces, nos obsesionamos con seguir un camino que alguien abrió para nosotros y debemos pararnos y reflexionar si queremos seguir esa senda, coger otra en el próximo cruce o volver atrás. Da igual las veces que nos equivoquemos, pues  podemos empezar de cero tantas veces como queramos. La cuestión es que, hagamos lo que hagamos, tenemos que hacerlo con pasión, prudencia, valor y alejarnos del miedo tanto como podamos. No hay una respuesta incorrecta y eso es lo que el inspiracional docente le inculcó a los jóvenes.

En resumidas cuentas, es una película fantástica. Las cintas que se disfrutan son aquellas que brillan de principio a fin, en la que cada uno de sus componentes encaja a la perfección como un engranaje sofisticado que ha sido creado para la delicia y el disfrute de los espectadores. Un reparto liderado por un magistral Robin Williams, una fotografía digna de admirar y diálogos que nos hacen vibrar por muchas veces que los hayamos escuchado.

 

 

Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta.