Pablo BergerPablo Berger (Bilbao, 1963), el director de cine galardonado con 10 Premios Goya por su película Blancanieves (2012), pisó recientemente tierras extremeñas y Quién te ha visto y quién TV no podía perderse la oportunidad de acudir al encuentro. Como es habitual, el realizador acudió a la cita con su característica gorra ”de director”, como él mismo catalogó, y muy dispuesto a responder todas nuestras preguntas. En la sesión, el cineasta vasco nos proyectó su primer cortometraje (Mama, 1988), en el que su compañero de cineclub de la facultad, un tal Álex de la Iglesia, participó como director de arte.

Pregunta.- ¿Cómo diste el salto del corto al largometraje? ¿Fue una necesidad de evolución en tu carrera profesional?

Respuesta.- Fue un proceso natural. Te sientes cómodo en un formato pero llega un momento en el que necesitas más. Está claro que el cine que yo consumía eran largometrajes y me planteé que, si ya había hecho cortos, ¿por qué no dar un paso más? Entonces llegó un momento en el que, como proceso natural, me lancé a él.

P.- Y así hasta alcanzar la cima con Blancanieves. ¿Cuál fue la dificultad de sacar adelante un proyecto como ese?

R.- Era un proyecto muy caro y muy difícil. El concepto era hacer una película de industria para exhibir en todas las salas, pero su formato mudo y en blanco y negro nos daba muchos problemas para que un productor apostase por ella. Un día apareció un productor de cine más alternativo que, el mismo día que leyó el guion, me llamó para que sacásemos adelante el proyecto. En España no recibimos apenas ayuda y encontramos mucho más apoyo en el extranjero con la ICAA en Francia, la Berlinale (Alemania), Sundance (Estados Unidos), etc..

P.- ¿Cómo te afectó la aparición de The Artist justo antes?

R.- Estábamos en la primera semana de rodaje y, cuando me enteré, me llevé un shock. No sabíamos nada sobre aquel proyecto pero The Artist (2011) llegó antes al público que Blancanieves. Afortunadamente no fue algo negativo para nosotros. The Artist no fue un fracaso y, al ver que este tipo de película podía venderse, muchos confiaron en nuestro proyecto. En cierto modo puede decirse que incluso nos ayudó. Aunque son dos películas muy distintas, sí que es cierto que compartimos la misma idea de rodar una película haciendo un homenaje al cine clásico.

P.- El rodaje de Blancanieves fue en formato cine, ¿cierto?

R.- Rodar en celuloide es muy caro pero sería un sacrilegio hacer un homenaje al cine clásico y rodarlo en digital. Utilizamos dos cámaras simultáneamente y rodamos a color. Nuestro productor no quería que rodásemos en formato 1:33 por las dificultades de reproducción en salas, pero al enterarse de que The Artist se rodó en 1:33, nosotros no íbamos a ser menos.

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P.- Se puede encontrar todo tipo de información en la red acerca de los supuestos malos tratos sufridos por los animales en el rodaje. ¿Puedes aclararnos un poco este asunto?

R.- Una película que cuenta con un presupuesto tan elevado como Blancanieves tiene que contar con todos los permisos, veterinarios y miembros de la policía presentes. En ningún momento hubiera podido rodar ni estrenar la película sin tener todos los permisos y sin seguir la ley en todo momento…

P.– Blancanieves es la segunda película española con más premios Goya en la historia del cine español. ¿Te parecería atrevido catalogarla como un hito en la historia del cine español moderno, al igual que en su día lo fué Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar?

R.- No sé si la palabra sería hito. El tiempo pone a las películas en su lugar. A lo mejor si me haces esta pregunta dentro de 20 años y se sigue hablando de Blancanieves pues sí, se podría decir que es un hito. Ahora sabemos que es una película que conectó con el público en su momento y, personalmente, me encantaría que siguiera viva. Blancanieves es la película que quise y pude hacer, y de la cual estoy muy orgulloso.

P.- ¿Qué te inspira a la hora de escribir tus proyectos?

R.- Unas veces solo son ideas que poco a poco voy desarrollando hasta que toman forma y, otras veces, son simples imágenes recurrentes. Hace unos 15 o 20 años, mirando el libro La España oculta, de Cristina García Rodero, me paré en una fotografía en blanco y negro donde aparecía un enano-torero mirando a cámara. Me impresionó tanto que me imaginaba de alguna manera el cartel de Blancanieves. Eso fue el detonante.

Sobre el cortometraje Mamá, por ejemplo, recuerdo que estábamos obsesionados con la película Cabeza borradora. En Torremolinos 73  me imaginaba una y otra vez a Jess Franco grabando a su mujer haciendo el amor con otro tío. Esa imagen me tenía obsesionado.

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P.- ¿Cómo te ha cambiado la vida el éxito de Blancanieves?

R.- A mí me ha llegado el éxito o el reconocimiento cuando ya tengo una cierta edad. Si me hubiera pillado con 25 años, ¡me hubiera vuelto loco! O me hubiera engreído… Para mí cada película es un examen. Afortunadamente sí que es cierto que, tal como ha cambiado mi vida, ahora tengo crédito para hacer otra película más, como a mí me dé la gana, una película personal. Me ha servido para reafirmarme en algo que descubrí con mi primer corto, y es que haciendo películas personales y en las que creo, que al final encuentran su público y, aunque haya tardado mucho tiempo en hacerlas, ha merecido la pena.

P.- Según lo que comentas acerca de una “nueva película personal”, ¿tienes algún otro proyecto entre manos?

R.- El 2013 me lo pasé viajando por el mundo entero y ahora estoy escribiendo, todas las mañanas. Me cuesta mucho hablar de mis proyectos cuando estoy trabajando en ellos, porque siento como que estoy de alguna manera engañando a mis personajes. No te puedo contar nada, si te contase algo tendría que matarte después! (risas). Solo puedo decir que habrá elementos sorpresa, emoción, humor… Ingredientes que no pueden faltar en mis películas.