Ya que finalmente no consiguió llevarse el Premio Emmy por True Detective, hoy queremos rendir un pequeño homenaje a Woody Harrelson haciendo referencia a una de sus interpretaciones más cañeras: Asesinos Natos (1994). Sabemos que toda película donde Quentin Tarantino mete la mano siempre va acompañada de una banda sonora en la que no pueden faltar grandes temazos. Sea como fuere, Oliver Stone fue finalmente quien dirigió y se encargó de incluir los temas que, aunque el realizador de Tennessee no quedase muy contento con el resultado final de su guion, sí que habrá aplaudido las composiciones musicales.

El film se contextualiza en los desiertos de Estados Unidos, donde aún hoy en día existen comunas de indios americanos, serpientes de picadura mortal y peyote. Todo ello inspira la BSO del film, una road movie cubierta de excesos, violencia, venganza y amor. La película abre con una escena en un bar, Waiting for the miracle (Leonard Cohen) sonando en el tocadiscos y una joven Juliette Lewis moviendo las caderas de forma sensual. La pantalla se nos cubre de sangre y un leve remix de los temas que se escucharán a lo largo de la película acompañan a los títulos de crédito quemando rueda a toda pastilla.

A partir de ahí, todo sigue a ritmo de puro rock de principio a fin. Bob Dylan, L7, Jane’s Addiction o Nine Inch Nails, por citar a algunos. Pero no se puede hablar del destino y del amor si no se acompaña con una balada bajo las estrellas; en este caso Stone nos ofrece el clásico Sweet Jane de los Cowboy Junkies, que no podría “cabalgar” mejor con la escena.

No podíamos olvidarnos tampoco de mencionar la interpretación musical -a parte de la actoral- de la coprotagonista Juliette Lewis. La actriz, que también tiene un exitoso grupo desde hace años llamado Juliette & the Licks, aparece encerrada en su cubículo mientras entona un Born Bad a capella de 30 segundos que nos deja con ganas de más. Sin embargo, el momento más gamberro del film viene de la mano de uno de los mejores temas de “la madrina del punk” Patti Smith, Rock n roll nigger, todo un himno de finales de los 70.

En definitiva, se trata de un film rompedor, tanto en argumento como en estilo, y con una banda sonora de las que invitan a conducir y cruzar las montañas del horizonte. ¡Buen viaje, Woody!