transformers1Si se nos hizo corta la original trilogía de Transformers… ¿qué mejor que hacer una cuarta parte, a modo de relanzamiento de la historia? Espero que se note la ironía de la frase. Si guardáis buen recuerdo de tres cintas cargadas de efectos especiales y entretenimiento puro, aunque la calidad fuera decayendo hacia la tercera entrega, os recomiendo que no veáis este burdo intento de dar un nuevo sentido a la historia. Son efectos especiales porque sí -muy espectaculares, todo sea dicho- pero que se apoyan en una trama simplona y sin sentido, de donde salen personajes, preguntas y respuestas a medias de la nada.

Michael Bay ha logrado su objetivo: colar esta superproducción entre las 20 más taquilleras de la historia. Es un premio más que suficiente para esta cinta cuyo éxito se explica, sobre todo, por su increíble tirón en China. La era de la extinción, no obstante, mejora a sus predecesoras en algún detalle, como el actor principal. En esta situación, se ve la diferencia entre Mark Wahlberg y Shia Labeouf. Lo malo es que pretenden hacernos creer que una modelo aspirante a actriz como Nicola Peltz es su hija pequeña del instituto y que, mientras intenta salvar al mundo, no tiene nada mejor que hacer que discutir con su futuro yerno. Lo dicho, una historia con mil tonterías y excentricidades innecesarias que no hacen sino ridiculizar a sus propios personajes, tanto buenos como malos.

Incluso los caracteres de los mismos Autobots, Decepticons reciclados y nuevos robots que surgen del universo para cazarse los unos a otros se ven influidos de esa espiral de estupidez y pasotismo. Mientras que en las anteriores entregas empatizabas con esos seres y hasta les cogías cariño, en esta última no puedes hacer otra cosa que desear que se callen de una vez. Tampoco se libran dos intérpretes veteranos como Stanley Tucci o Kelsey Grammer, a los que se da rienda suelta para que sobreactúen, exageren y rellenen segundos de un film excesivamente largo (165 minutos) con reacciones de manicomio, especialmente en el caso del primero.

Explosiones en lugar de sentido común

tf-sb-1El guion tiene mil frases que no vienen a cuento, casi tantas como anuncios ocultos de marcas de coches, refrescos o ropa. Una ingeniería que entretiene con explosiones y acción a borbotones entre las que intercalan alguna explicación ramplona. A esto hay que sumar, cómo no, agujeros de guion y fallos de sentido común. Los intentos de añadir algo de trama nueva se quedan incompletos, confusos, mencionados de pasada y a la expectativa de hacer otra más que probable secuela que seguramente, como esta, termine por no aportar nada realmente novedoso, salvo diferentes explosiones.

No obstante, alabemos esa inmensa tecnología y ese impacto visual propia de un director como Bay, un realizador de culto entre los amantes de la acción más cercana a la ciencia ficción. Por desgracia, esta no es ni de lejos su mejor obra, y el día que corrija fallos tan obvios como contar con un guion soportable, algo que ya tenía en Armaggedon o en Dolor y dinero, se ganará el respeto de gran parte de la crítica. Por desgracia, ahora mismo solo parece centrarse en llamar la atención a través de las imágenes y en descuidar casi por completo el resto de detalles de una cinta.

Ya tenemos firme candidata a los Oscars de efectos especiales y a los Razzies en las demás categorías. ¿Qué opináis?

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