Rueda de prensa de los hermanos Dardenne.

Han pasado ya tres días, tres, desde que comenzara la 59º Semana Internacional de Cine de Valladolid. Tres días que, como suele suceder cada vez que te internas en una vorágine festivalera de este tipo, cunden como si lleváramos aquí una semana. Y es que el tiempo, ya lo hemos comentado otras veces, transcurre a una velocidad diferente en eventos de estas características…

En la que es la primera SEMINCI para este, nuestro blog, estamos viendo cintas de lo más variadas a una media de cuatro películas al día. Y es justo y necesario recalcar que, salvo un par de excepciones, la mayoría son de gran calidad, cosa que es de agradecer cuando te toca pasar la mayor parte del día sentado en la butaca de un cine. No nos quejamos, la verdad; y aunque echemos de menos un poco más de “ambiente festivalero”, estamos teniendo muy buenas experiencias en este festival de cine de autor pucelano que nos llama a repetir en futuras ediciones.

Pero como la lista de películas que llevamos detrás ya es considerablemente larga, no nos enrollamos más y pasamos a comentar de forma breve las impresiones que estas cintas han ido dejado en nosotras.

Sábado 18

Comenzamos, como no podía ser de otra manera, con la película de apertura Deux jours, une nuit. Los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardennne visitan una vez más Valladolid para presentarnos este drama social totalmente de actualidad que nos cuenta un fin de semana terriblemente intenso en la vida de Sandra (inmensa Marion Cotillard); de ahí el dos días y una noche del título.

La temática elegida en esta ocasión por los Dardenne no podía ser más interesante y abierta al debate: al enterarse Sandra de que, debido a la crisis, su jefe les ha dado a elegir a sus compañeros de trabajo entre una prima de 1.000 euros más en su sueldo o mantenerla a ella en su puesto, nuestra protagonista decidirá ir a hablar con todos ellos, uno por uno, para intentar convencerles de que voten por ella y su situación personal y no por el dinero. Y aunque a más de uno le pueda resultar una trama un tanto repetitiva, las múltiples reacciones que provocará esta odisea personal de Sandra en sus compañeros y las reflexiones que se generan en el propio espectador harán que merezca mucho la pena esta película.Deux jours

Continuamos con el documental español La extraña elección, en el que no nos detendremos demasiado. Y no porque la temática no esté bien: su directora, Carmen Comadrán, pretendía lanzar una mirada analítica a esa “extraña elección” que parece que es vivir en un pequeño núcleo rural hoy en día. El problema es que las grandes ideas no siempre van acompañadas de buenos resultados, y las buenas intenciones se diluyen en un documental que nunca se acaba de centrar en ninguno de los posibles temas que propone. Y es que está todo tan difuso y deslavazado que, al término de la proyección, nuestra sensación fue la de que se había dejado escapar una historia que podía haber dado mucho más de sí.

Y seguimos con una sorpresa muy agradable de esta 59 Seminci: la de Marie Heurtin, de Jean-Pierre Améris. La película recrea una historia real de finales del siglo XIX, cuando una joven monja de un convento decide encargarse de la educación de una adolescente sorda, ciega y asalvajada de la que sus padres no se podían ocupar. Leída así sin más la sinopsis, entiendo que de primeras no llame demasiado, pero es que eso es solo la superficie; porque la cinta trata en realidad de la comunicación, del valor del lenguaje y de la bellísima relación que se establece entre una niña a la que todos daban por perdida y una monja toda ella tesón y fuerza, interpretada por una actriz tan aparentemente frágil como Isabelle Carré.

Domingo 19

Candela Peña

Parte del equipo de Schimbare en el coloquio con el público.

Empezamos el domingo con otra película destacable, posiblemente la que más nos ha hecho reír de todo lo que llevamos de Festival: la croata Kauboji, de Tomislav Mršić. La historia, en realidad, no es nada del otro mundo: un veterano director de teatro regresa a su ciudad con el encargo de realizar una obra para volver a animar la vida cultural de sus gentes. Y el grupo con el que no tendrá más remedio que lidiar para sacar adelante dicha obra es, como os podréis imaginar, toda una colección de perdedores, a cual más “tocado” que el anterior. Sin embargo, y aunque la cinta esté llena de clichés, enseguida nos quedaremos prendados de este grupo de entrañables parias que están tan fuera de la sociedad como los propios cowboys de la obra que interpretan…

Por desgracia, acabamos esta primera crónica del fin de semana con Schimbare, de Álex Sampayo. Y digo “por desgracia” porque al verla me han entrado las mismas ganas de gritar que Candela Peña en el cartel de la película, pero por otros motivos… Veamos: la cinta, que trata el tema del tráfico de personas, comienza con el viaje de un matrimonio español a Rumanía tras contactar con una organización criminal. Pero claro, llega un momento en el que todo se tuerce… No os quiero desvelar más por si cometéis el atrevimiento de verla, pero lo exagerado de algunas actuaciones, la situaciones surrealistas y totalmente fuera de lugar que se suceden y los momentos dramáticos que terminan siendo pero que muy risibles para el espectador hacen de esta la peor película que hemos podido ver en el festival hasta la fecha.

Siguen las películas en la Seminci y seguirán llegando más crónicas en los próximos días… ¡Estén atentos!