Homeland - CartelNo es la primera vez que una serie de éxito es estirada como un chicle para sacar el mayor rédito posible. Homeland podría haber sido una de esas pocas series que decide saber cuando parar pero “poderoso caballero es don dinero”. Quizás nos equivoquemos y detrás de la decisión de continuar con la serie pese a la marcha de uno de sus pilares básicos -y su razón de ser durante las temporadas pasadas- se corresponda con razones puramente artísticas. No seré yo quien ponga pegas a la vuelta de Carrie Mathison sean cuales sean las verdaderas causas de este regreso. El caso es que tras el potente final de la temporada pasada muchos eran los que se preguntaban ¿Y ahora qué?

“Nuevos” jugadores

Pues ahora nos olvidamos de Brody y su “odiable” familia y empezamos en otro lugar, con otras amenazas, dando protagonismo a algunos secundarios que se antojan interesantes y con Carrie haciendo lo que mejor sabe hacer.

Prescindir de un personaje tan poderoso y tan bien perfilado como Brody era una situación complicada que los guionistas están sabiendo sortear con bastante fortuna hasta el momento. Quinn ha ganado protagonismo progresivamente aunque su estado anímico en este arranque de temporada no ha sido el deseado. Hace lo que puede para aparcar su tormento interior -nadie dijo que eliminar objetivos terroristas iba a ser fácil- y enfrentarse a sus demonios. Lo mejor de todo es que la introducción del personaje ha sido gradual, sin otorgarle un excesivo protagonismo que llegara a penalizar al personaje por las evidentes comparativas con el que interpretaba Damian Lewis.

Carrie mathison

Otra figura que gana peso en la ficción es Fara que está aprendiendo a pasos agigantados. Muy bien descritos sus momentos “espía” con sus miedos y sus dudas, ofreciendo un posible paralelismo con los inicios de Carrie.

Cambio de aires para Carrie

Todos sabemos de la incapacidad de la agente Mathison para cargar con responsabilidades familiares. Al final de la temporada pasada nos preguntábamos que iba a pasar cuando diera a luz y si el bebé la alejaría de la acción. Nada más lejos de la realidad. Carrie ha nacido para la CIA y nada es un obstáculo -ni siquiera un hijo- lo suficientemente grande para distraerla de su gran objetivo en esta vida: acabar con las amenazas contra su país. La famosa, y polémica, escena bañando a su bebé viene a demostrar una vez más lo desequilibrada que puede llegar a estar la agente. Mejor la dejamos cazando terroristas que nos divierte más que verla jugando a las mamás.

AayanAmenaza pakistaní

Esta temporada nos alejamos de todo lo relacionado con Abu Nazzir y nos situamos en Pakistán donde la CIA -con Carrie como mano ejecutora- lleva a cabo un bombardeo con el objetivo de eliminar a Haissam Haqqani. Todo parece haber salido según lo planeado pero la situación se complica cuando se descubre que el bombardeo ha matado a decenas de personas que celebraban una boda.

Esto no es más que el desencadenante de la trama y si a ello le sumamos la muerte -asesinato- de un agente americano que parece haber estado intercambiando información con la Inteligencia Pakistaní (ISI), la aparición del sobrino de Haqqani y los “trapicheos” que el marido de la embajadora americana se trae también con la ISI pues nos encontramos con un apetecible cocktail que nos puede dejar un buen sabor de boca pese a las reticencias iniciales.

Un servidor acude semanalmente a su cita con la CIA y sus operaciones en Oriente Medio. Y a ti, ¿te convence esta cuarta temporada de Homeland? Cuéntanoslo.