1371449402000-XXX-SCORSESE-DICAPRIO-portrait-774-1306170832_4_3Hay personas que por sus cualidades deberían tener el derecho –o la obligación- de permanecer en una cápsula del tiempo que permita a toda la humanidad disfrutar de ellos para siempre. Sin embargo, por mucho que a muchos nos guste la leyenda de Wall Disney criogenizado, sabemos que eso no es verdad, que la vida es efímera y todo se pasa. Sin que nadie pueda remediarlo, hoy sopla 72 velas un hito del cine: Martin Scorsese.

Con una larga carrera llena de éxitos a sus espaldas, este neoyorkino de ascendencia siciliana puede presumir de ser unos de los directores más respetables y fiables de la actualidad. Si bien estuvo a un paso de ordenarse sacerdote, su amor por el cine fue mayor y hoy en día podemos disfrutar de títulos como Taxi Driver (1976), Uno de los nuestros (1990), Casino (1995). Sin embargo, no hace falta remontarse tanto para encontrar un gran título del cineasta, en 2006 nos dejó Infiltrados, en 2010 Shutter Island y a principios de este año nos sorprendió con El lobo de Wall Street. Si el denominador común de los primeros títulos nombrados era el gran Robert De Niro, el nuevo siglo le traía un nuevo actor fetiche:  Leonardo DiCaprio que, por cierto, hace unos días alcanzó también la cuarentena -¡Dejad de crecer ya!-.

Juntos han formado un tándem ganador y nos han regalado escenas como la que vamos a recordar hoy, la de su último film precisamente, cuyo dinamismo y desenfreno nos dejó atónitos. Sin duda, una de los momentos más recordados en la película es en el que Mark Hanna (Matthew McConaughey) le está dando unos consejillos a un todavía novato Jordan Belfort, todo culmina en una extraña cancioncilla acompañada de golpes en el pecho que llevarán a nuestro protagonista a lo más alto.

Y tú, ¿qué escena recuerdas de El lobo de Wall Street?