Corazones_de_acero-657159513-largeParece ser que aún no se ha gastado el fuelle de la II Guerra Mundial en cuestiones cinematográficas, ya que no es raro que cada año se estrene una o varias películas que de alguna manera traten este conflicto vivido en Europa. En lo poco que llevamos de año ya se ha estrenado The Imitation Game, centrada más en la inteligencia que en la batalla y próximamente verá la luz también La conspiración del silencio, una producción alemana que abarcará un tema más gubernamental. Pero como Hollywood no puede quedarse atrás, desde Estado Unidos nos llega Corazones de acero –maldita traducción de títulos-, una especie de road movie bélica que nos narra las vivencias de un grupo de soldados que viaja a través del campo de batalla alemán a bordo del tanque Fury, que da título en su versión original a la película, capitaneado por Brad Pitt y un novato soldado caracterizado por Logan Lerman.

David Ayer es el encargado de poner la dirección y guion a este filme, acertando en lo primero y flojeando en lo segundo. Fury es entretenida durante la mayoría de su metraje, manteniendo una tensión adictiva que te absorberá, pero que no destaca por nada en concreto y no  consigue despuntar como una película diferente en este género, por lo que no pasará de ser un mero pasatiempo. La acción es efectiva y muy cruda, no falta sangre, escupitajos y vísceras que son esparcidas por el campo de batalla con cierta elegancia. Sin embargo, los puntos más emotivos fallan en esta película llena de testosterona, donde funciona mejor el retrato de la brutalidad de la guerra que los momentos más sentimentales; especialmente horrible esa escena en la casa de las dos alemanas, piano y café incluídos.

Brad-Pitt-Shia-LaBeouf-es-uno-de-los-mejores-actores-con-los-que-he-trabajado_landscapeEl grupo formado en Fury es simpático y dispar, pero está demasiado forzado, aunque sirve para hacer diferentes representaciones. Pitt, que interpreta al amado líder, es un veterano actor que nunca decepciona y, aunque podamos recordar su papel en la genial Malditos Bastardos (2009), no hay ni rastro de Aldo Raine en Don Chacal  Collier. En cuanto al novato Logan Lerman, cumple a la perfección  las expectativas cambiando de género, pero sin perder la cierta candidez que caracteriza sus personajes (Las ventajas de ser un marginado, Un invierno en la playa). Además de con las dos cabezas visibles del film, me quedo con el particular Shia LaBeouf, su mirada vidriosa y su grito “On the way!”.

Fury funciona como entretenimiento para las personas que no se marean con la sangre y la brutalidad, pero no trascenderá como ese gran relato que quizás se podría esperar de ella. Aunque siempre será un placer ver a Brad Pitt matando nazis.

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