fugaHarry el sucio (1971) se convirtió en un clásico instantáneo de la década de los 70 desde el mismo día de su estreno. El papel de un apoteósico Clint Eastwood bajo la dirección de Don Siegel supo aunar en una misma cinta los aplausos de público y crítica especializada. Después de aquel buen sabor de boca, a pocos extrañó que ocho años más tarde ambos volviesen a repetir pareja artística en la muy completa Fuga de Alcatraz (1979).  Ambas cintas sirven como paradigma que define sus respectivos géneros, el de un policía implacable que se rige por su propio código (Luther, 2010) y el de una reclusión solo quebrantable con un plan milimétrico (Prison Break, 2005).

Eastwood es Frank Morris, un recluso superdotado que cató y se escapó de la mitad de las cárceles de Estados Unidos. Mosqueadas las autoridades penitenciarias del país, estas decidieron trasladarlo a Alcatraz, la misma fortaleza ubicada en plena Bahía de San Francisco que años antes había albergado al todopoderoso Al Capone. ¿Pero quién es Al Capone comparándolo con la dimensión de tipo duro que personifica Eastwood? Durante los 112 minutos que dura la cinta basada en la novela de J. Campbell Bruce, veremos cómo trama un minucioso plan de escape junto a tres compañeros más.

De Alcatraz a Guantánamo en el cine

El poder catárquico del séptimo arte permite darle la vuelta al tradicional concepto de que la policía es bien y el recluso es mal. En Fuga de Alcatraz se invierten por completo los papeles e incluso nos alegramos de que un grupo de criminales pueda estar en libertad. Los excesivos métodos preventivos que empleaban en aquella prisión eran denunciados por ciertos rotativos norteamericanos, lo cual unido a varios escándalos acontecidos entre rejas, provocaron el cierre de la fortaleza poco después de los hechos que muestra el largometraje.

 

Bien sea como intérprete o como realizador, Eastwood ha tocado buena parte de los palos que más chirrían de la cultura estadounidense. Tan avanzada en algunos apartados, todavía da pavor comprobar cómo en pleno siglo XXI continúa abierto Guantánamo (Fuga de Alcatraz), cómo el racismo sigue arraigado en la sociedad (Gran Torino), cómo esa facilidad por inmiscuirse en conflictos bélicos les permite conservar la hegemonía mundial (Banderas de nuestros padres) o, simplemente, cómo un militar que asesina a cientos de personas goza del reconocimiento de sus paisanos (El francotirador).