Streep-2012-oscarAsí es. No vamos a descubrir nada nuevo diciendo que la injusticia en este mundo se hace presente en un ámbito como el laboral a la hora de que hombres y mujeres cobren su salario. Las mujeres, por injusta y no escrita norma, suelen cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo, además de que ellas están menos presentes en las direcciones de las grandes empresas y necesitan muchos más requisitos para acceder al mismo empleo o salario. La discriminación en Hollywood, como parte del resto del mundo, no es la excepción.

Antes de que salgan personas diciendo que cobran millones de dólares y de que no sienten pena por ellas, que quede claro que no hablamos de cantidades, sino de que actrices con un perfil igual de famoso que otros actores, e incluso por el mismo papel, cobren de forma diferente, lo que, siendo la cifra que sea, es injusto a todas luces. Todo saltó a escena en la pasada gala de los Oscar, donde tuvo lugar el famoso discurso de Patricia Arquette, quien, al recoger su premio a Mejor Actriz de Reparto por Boyhood, hizo un homenaje a la lucha por la igualdad de las mujeres, clamando que esta en la actualidad se da solo sobre el papel, y que “ya es hora de tener de una vez por todas el mismo salario y los mismos derechos que los hombres”. A este discurso, reaccionó aplaudiendo y levantándose de su asiento Meryl Streep, otra de las grandes defensoras de esta lucha, y no duda en reafirmarlo y denunciarlo en cada una de sus declaraciones. Ha llegado incluso afirmar que, pese a su veteranía, “está cansada ya de ciertas cosas”.

Recientemente, Amanda Seyfried declaró también en una entrevista que en su oficio,PORTADAAMANDASEYFRIED2-960x623 por norma, las mujeres suelen cobrar un 10% menos que los hombres, algo que le ha ocurrido en las cintas en las que ha participado. Ella insistía, como Julianne Moore o Susan Sarandon, que no es una cuestión de cantidad de dinero, sino de justicia. Echemos un vistazo a los rankings de los intérpretes mejores pagados: el mejor pagado del 2015 es Robert Downey Jr., con 80 millones de dólares, mientras que la mejor pagada es Jennifer Lawrence, con 52. La segunda en la lista, Scarlett Johansson (35) -compañera de Robert en Los Vengadores solo cobra tres millones más que el décimo actor mejor pagado (Mark Wahlberg, 32). Este tratamiento dispar no es nuevo. Gillian Anderson (Expediente X) denunció a la prensa que en la famosa serie cobraba bastante menos que el coprotagonista, David Duchovny.

La discriminación en Hollywood con los salarios no es la única presente en los estudios. Son infinidad ya los informes de asociaciones que denuncian la falta de diversidad de las películas de Hollywood, lo que significa pocos papeles protagonistas o no basados en tópicos para extranjeros, negros, latinos o mujeres. La actriz Maggie Gyllenhaal denunció hace poco que a su edad, 37 años, es descartada groseramente para papeles que los productores opinan que tienen fecha de caducidad. Por ejemplo, es demasiado vieja para “ser el amor de un hombre de 55 años”. Una discriminación por edad que Anne Hathaway ha declarado que también ha sufrido con menor tiempo, 32 años.

La polémica seguirá avivándose mientras no se pongan medidas que frenen la desigualdad, tanto en la industria cinematográfica como en el resto de trabajos, a los que se extiende esta denuncia que se siente por igual, y tanto en Estados Unidos como en el resto de países. En un año cinematográfico diferente, en el que las principales producciones de cara a los Oscar destacan por historias de denuncia social o con las que se pueden reclaman derechos para diversos colectivos  (Carol, The Danish Girl, Sufragistas), el momento del cambio esté muy cerca. Esperemos que así sea.