El_Rey_de_La_HabanaEste viernes se estrena en nuestras carteleras El rey de La Habana, una de las películas que compitió en Sección Oficial en el último Festival de Cine de San Sebastián y que se alzó con la Concha de Plata a la Mejor Actriz para Yordanka Ariosa. La protagonista de este film, además, está de enhorabuena al conseguir recientemente el premio a la Mejor Actriz en el Latin Beat Festival de Tokio, la principal cita cinematográfica hispanohablante de Japón que se ha celebrado entre los días 8 y 12 de octubre. A la vista de estos premios podemos decir que Agustí Villaronga, director de la cinta, acertó con el reparto; otra cosa es que acertara con el tono de la película, que desde ya os digo que peca de incoherente y, en general, de poco interesante para el espectador.

El rey de La Habana, el rey de las camas

El rey de La Habana sigue la historia de Reinaldo (Maykol David Tortolo), un adolescente que por una serie de infortunios ingresa en un correccional del que escapará para buscarse la vida en un lugar tan convulso y duro como la Cuba de los años 90. Como si de un Lazarillo de Tormes se tratara, Reinaldo tendrá que aprender a sobrevivir en un mundo sórdido y sin moral, algo que el realizador logra transmitir gracias a una perfecta recreación de ambientes (Cuba no dio los permisos para el rodaje, así que el equipo tuvo que grabar en Santo Domingo). Lo que no transmitirá igual de bien es la riqueza de los personajes, ya que directamente, y en mi opinión, carecen de ella…

El-rey-de-la-habana-No he leído el libro homónimo del escritor Pedro Juan Gutiérrez en el que se basa la cinta, pero confío en que éste dote de más alma a estas pobres gentes que pululan por la película sin lograr transmitir ningún tipo de interés por sus vidas. Así, asistimos a una sucesión de situaciones inconexas, incapaces de emocionar al espectador -o lo que es peor: muchas escenas supuestamente dramáticas llevan al público a la carcajada-.

Algo falla cuando una película que debería tener un marcado carácter social por las duras vivencias que cuenta no consigue que empaticemos con el protagonista ni lo más mínimo. Eso sí, no faltan sórdidas escenas de sexo que, de tan forzadas en muchas ocasiones, no consiguen motivar al personal, sino más bien provocar cierto hartazgo. La vitalidad y el estilo de vida cubano se pueden reflejar de muchas maneras, y una abundancia de sexo y despelotes no consiguen salvar una película que avanza a duras penas durante sus más de dos horas de metraje.