CILLIAN-GRADED-5758166Octubre siempre en un buen mes para las series, repleto de estrenos y noticias sobre ellas. Una de las últimas que han llegado a nuestros oídos es la del comienzo de rodaje de la tercera temporada de Peaky Blinders, concebida por Steven Knight y protagonizada por Cillian Murphy. Si bien esta creación de la BBC no es tan famosa como otras, sí ha sido alabada por crítica y público y es a menudo colocada en las listas “series poco conocidas que tienes que ver. Los que somos fans de esta banda de gánsters tenemos sobradas razones para esperar el comienzo de la nueva temporada el próximo 2016, pero quien no la ha visto, ¿por qué debería empezar a hacerlo?

  1. Por su argumento:

Ambientada en el Birmingham de los años 20’, cuando los Peaky Blinders, con Tom Shelby (Murphy) a la cabeza, controlaban la ciudad gracias a sus trapicheos en las apuestas de caballos. Sin embargo, su poder debe de ser protegido de sus competidores y, sobre todo, de un policía sin escrúpulos que se toma la destrucción de los Shelby como algo personal (Sam Neill). Acción, ambición, sangre, tramas familiares… lo que se dice un Padrino hecho serie.

  1. Por sus personajes y actuaciones:

Tom Shelby pude ser un personaje que hemos visto en más de una ocasión, evocando de nuevo la película de Coppola, podría ser un alter ego de Michael Corleone. Sin embargo, engancha. Su seriedad, su tranquilidad pasmosa, su manera de fumar… es totalmente adictivo. Gracias a la gran actuación de Cillian Murphy –que probablemente haga uno de los papeles de su vida- se convierte en esa persona con aires de estar maldito que no podemos evitar que nos encante y  no solo en él acaba la cosa, el resto de los Shelby tiene un gancho diferente: la dura tía Polly (Helen McCrory), el estúpido Arthur (Paul Anderson), el rollo molón de John (Joe Cole). Fuera de la familia no nos quedamos atrás, ni en personajes, ni actuaciones. Por destacar dos: el inspector Chester Champell (Sam Neill) y Alfie Solomons (Tom Hardy).

  1. Por su banda sonora:

peaky-blindersSi te piensas que por estar ambiendata en los años 20 en la música de la serie va a dominar el charlestón y las canciones tradicionales inglesas, estás muy equivocado. La intro de la serie suena a ritmo de “Red right hand” de Nick Cave and the Bad Seeds, integrada siempre con cada capítulo, pero además, otros grupos modernos como The White Stripes, PJ Harvey, Artic Monkeys o The Kills, entre otros, ponen compás a  las escenas de la serie, subiendo la adrenalina y contagiándonos las ganas de ponernos boinas con cuchillas hilvanadas e ir a dominar la ciudad. Uno de los grandes aciertos de esta serie, sin duda alguna.

  1. Por su ambientación y fotografía:

Peaky Blinders tiene un clima oscuro, húmedo, con una neblina que presagia los acontecimientos que van a suceder. Estamos en los años 20 y el humo de la fábrica con sus discursos comunistas y las calles infestadas de borrachos y prostitutas inundan la ciudad. La Primera Guerra Mundial ha acabado, pero sus consecuencias siguen latentes. Además, en la vecina Irlanda, un movimiento republicano se pelea contra los leales a la corona. Todo el periodo histórico queda bien relatado, pues no solo es una historia de mafia, si no que la familia Shelby vive en un contexto complejo que afectará de algún modo en sus vidas.

  1. Porque vuelve Tom Hardy:

Hardy aterrizó en la segunda temporada para dar vida al judío Alfie Solomons, que lucha en su batalla particular con el italiano Darby Sabini (Noah Taylor) por controlar los negocios ilegales en Londres. Los Shelby tratarán con ambos de diferentes maneras en el intento de ampliar su negocio fuera de Birmingham -¡ay! La ambición-. El personaje tan bien interpretado por Hardy tiene un carisma singular que añade calidad y un toque de humor a la serie… y vuelve en la tercera temporada.

Si no la has visto ya aún tienes tiempo para empezar a devorarla antes de la llegada de la tercera temporada, que aún no tiene fecha concreta de estreno. Lo más probable es que, si empiezas a verla hoy, te tocará sufrir largos meses de espera.

Ve cosiendo la cuchilla a tu boina, compra un buen whiskey, hazte un corte de pelo acorde y recuerda: Don’t fuck with the Peaky Blinders!